Según el informe, aunque la tormenta Sandy tuvo un impacto de 30.000 millones de dólares, la gran batalla en el reaseguro se sitúa en el segmento de Daños a la propiedad por catástrofes en Estados Unidos, donde los mercados de capitales han sido más activos que las propias reaseguradoras hasta el momento.

GRAN CAPACIDAD Y MÁS LÍNEAS DE NEGOCIO

El gerente general de WILLIS RE, John Cavanagh, indica que las “tradicionales acciones defensivas de los reaseguradores incluyen ofrecer reducciones de precios, aumentar las líneas de negocio y, en algunos casos, ampliar la cobertura ofreciendo opciones como los acuerdos multianuales, cláusulas de extensión de horas y reinstalaciones adicionales”. Añade también que “está disponible una mayor capacidad de cobertura total y como la mayoría de los programas hay un exceso de colocación, por lo que los compradores se enfrentan al reto de suscribir con los reaseguradores”.

El informe señala que los mercados han evolucionando con el ofrecimiento de compradores primarios con una cobertura cada vez más flexible y que han logrado minimizar el riesgo de base. Para el presidente de WILLIS RE, Peter Hearn, “la tendencia es que las reaseguradoras tradicionales creen estructuras de tipo sidecar, proporcionando acceso al capital de terceros”. De este modo, el mercado de bonos catastróficos continúa creciendo rápidamente y va camino a superar el récord de la anterior emisión que alcanzó los 7.200 millones de dólares. Añade el directivo que “con la fuerte entrada de nuevos fondos, el desafío de las administradoras de fondos de valores vinculados a seguros (ILS) es cómo originar demanda suficiente para satisfacer la de productos ILS de los inversionistas”.

Por último, el informe vaticina que el impacto de las pérdidas por tornados ocurridos en Estados Unidos o inundaciones en Europa tendrán un impacto pequeño en el mercado mundial de los reaseguros en el segundo trimestre del año.