“Prevemos que las reaseguradoras tendrán que buscar áreas en las que generen rentabilidad y diferenciación, o corren el riesgo de ser marginadas en caso de que el futuro traiga mejoras en los precios o unas generalizadas condiciones de mercado duro”, indica la agencia en su trabajo. “En nuestra opinión, el Reaseguro mundial se ha encontrado en una especie de patrón de espera. En su mayor parte, las entidades adoptan una posición de protección para capear las condiciones, pero no pueden ser complacientes en el medio plazo si quieren prosperar”, añade.

S&P explica que 2011 ha supuesto varios desafíos para el sector, incluyendo una cifra histórica de pérdidas por catástrofes en todo el mundo, las dificultades de los mercados de inversión, las actualizaciones en los modelos catástrofe -que generó dudas sobre la forma en que la industria ve los riesgos- y un aumento de la carga regulatoria. “A pesar de ello, la industria se ha mantenido fuerte”, se destaca.

La agencia apunta a la oportunidad que las reaseguradoras tienen ahora para buscar áreas de rentabilidad y crecimiento en un mercado que, por lo demás, se encuentra estancado. A corto plazo, las reaseguradoras pueden proporcionar un alivio de solvencia a las cedentes, mientras que en el largo plazo, “podrían enfocarse hacia el apoyo a la industrialización de las economías emergentes con productos aseguradores”, concluye S&P.