De esta forma, en el caso de que los asegurados paguen por lo menos una parte de la póliza y de haberse pactado en el contrato que participarían de los beneficios patrimoniales, ahora tienen la posibilidad de recibir los beneficios de manera proporcional. Este tipo de aseguramiento es usual entre quienes contraen deudas, pues una de las condiciones del sistema financiero es que tomen un seguro que garantice el monto adeudado en caso de muerte, informa ‘El Financiero’.

El pasado 17 de junio, la Superintendencia General de Seguros (Sugese) publicó el Reglamento de seguros colectivos, el cual regula, desde ese momento, los contratos bajo esta modalidad.

Antonio Barzuna, presidente de la corredora de seguros AVANTO, insistió en que la modificación permitirá que el ahorro llegue directamente a quienes pagan por el seguro y de esta forma se evite que los tomadores se dejen ese margen. Según Barzuna, estas y otras particularidades de las pólizas colectivas deberían de redundar en menores costos o tarifas más bajas para los asegurados.

Según explicó Tomás Soley, superintendente de Seguros, la nueva reglamentación proporciona a los consumidores, y al mercado en general, más claridad acerca de los deberes que tiene cada parte en esta clase de contratos.

CERTIFICADO DE SEGUROS

Otro de los cambios que se recogen en el documento es que los asegurados contarán con un documento denominado certificado de seguro. Este debe ser emitido y entregado en los siguientes diez días hábiles a la aceptación del riesgo o modificación de la póliza. El certificado deberá contener la información básica de la póliza, la inclusión de los riesgos, los beneficios y el nombramiento específico del asegurado. De esa manera, cada persona que tenga una póliza colectiva tendrá en su poder un documento que le acredite tal beneficio, sin importar si es el encargado de hacer el pago o no.

Según Soley, la emisión del certificado es parte del flujo de información que debe existir de las aseguradoras y de los tomadores hacia el asegurado. Para Barzuna el documento cumplirá la función de constancia, es decir, las personas tendrán en sus manos algo que les acredite como asegurados y constituirá una prueba de que efectivamente la entidad tomadora del seguro pagó la póliza e incluyó a las personas indicadas.

Para el corredor de la firma CONFÍA, Carlos Castillo Paganella, este tipo de definiciones da más claridad a los procedimientos de todas las partes involucradas. “anteriormente no existía tanto detalle como ahora”, agregó.
Por su parte, Norma Montero, directora ejecutiva de la Asociación de Aseguradoras Privadas (AAP), explicó que los beneficios a los asegurados ya estaban contemplados en la Ley reguladora del contrato de seguros, pero que el nuevo reglamento reforzó la obligación de entregar información a los consumidores. Según Montero, parte de las ventajas que agrega al mercado es que se amplía la competencia porque queda más claro la gestión el traslado de pólizas entre compañías.