Así, baja la pensión inicial por el aumento del número de años para calcular la pensión, la reducción del peso en la pensión de cada año cotizado y el aumento en el número de años para obtener una pensión completa. Además, hay que tener en cuenta el aumento de la esperanza de vida en España. Los cambios introducidos también hacen que la pensión se cobre durante dos años menos por el retraso de la edad de jubilación y reducen el valor de las pensiones tras la jubilación porque el índice de revalorización hará que las prestaciones crezcan por debajo de la inflación durante muchos años.

Funcas cree que la reforma del 2011 supondrá una rebaja media en la pensión vitalicia en torno al 20%, mientras la reforma del 2013 añadirá una pérdida adicional del 15% por la reducción de la pensión media nominal tras la jubilación. En este segundo caso, al principio se perderá poco, pero las pérdidas se irán acumulando.

 

Apostar por un modelo social

El trabajo del autor lamenta que las reformas se hayan hecho solo reduciendo las pensiones y sin aportar ningún recurso extra al sistema, lo que hace que los pensionistas futuros tengan que asumir el coste del envejecimiento de la sociedad cobrando prestaciones más bajas. Además, considera “sorprendente” que las reformas hayan salido adelante sin mucha contestación sindical.

Por eso, se apuesta por una nueva reforma que deshaga parte de las medidas adoptadas y que dote al sistema de recursos adicionales y garantice a los pensionistas una tasa mínima. De hecho, asegura que España podría gastar un 30% más de lo que gasta tras la última reforma, e incluso ir un poco más allá.

En concreto, apuesta por pasar de un modelo actuarial -en el que los ingresos del sistema determinan los gastos del mismo- a uno social, que funciona al revés y el gasto es el que determina los ingresos que se requieren. Esto se basa en que el objetivo de la Seguridad Social no debe ser actuar como una empresa privada e igualar ingresos y gastos, sino garantizar determinados niveles de bienestar en la jubilación.

 

Más ingresos para cambiar el sistema

Para hacer el cambio, se necesitan ingresos adicionales que pueden llegar por varias vías: impuestos, aumentos en tipos de cotización y otros ingresos. En concreto, cree que hay un “amplio margen” para recaudar más por impuestos en España y, aunque hay menos recorrido, también se pueden elevar las cotizaciones a cargo de los trabajadores. Igualmente, se podría potenciar el Fondo de Reserva emitiendo deuda en el futuro.

Se propone extender la jubilación a los 67 años a toda la población, eliminar las jubilaciones anticipadas y establecer una pensión contributiva para cualquiera que haya cotizado, aunque sea menos de quince años. Además, se inclina por eliminar el factor de sostenibilidad y el índice de revalorización para sustituirlo de nuevo por el IPC, y establecer una cota mínima a la tasa de sustitución definida en términos netos.