Así, detalla el documento que frecuentemente se utilizan medidas proteccionistas como son las cesiones obligatorias o "derechos de preferencia" y que obligan a las aseguradoras locales a ceder sus riesgos a los reaseguradores locales, a menudo estatales. Están medidas están en vigor o en estudio en una amplia gama de países africanos, latinoamericanos y asiáticos.

Cristina Mihai, jefa de Regulación Prudencial y Asuntos Internacionales de Insurance Europe, hace hincapié en que "este tipo de medidas proteccionistas siguen siendo un riesgo importante para las jurisdicciones que las aplican. Esto se debe a que concentran el riesgo en la jurisdicción de la economía, en lugar de permitir que se extienda por todo el mercado mundial de reaseguros, lo que sólo es posible si los mercados están abiertos".

Muchas prácticas proteccionistas están en contra del espíritu de los acuerdos de libre comercio que existen en varias jurisdicciones. Por este motivo, los (re)aseguradores europeos colaboran con las instituciones europeas para ayudar a identificar tales prácticas, de modo que puedan abordarse a nivel internacional. Mihai espera “que este tipo de cuestiones sean abordadas por los responsables políticos de la UE en los próximos debates sobre posibles acuerdos comerciales, así como en los diálogos regulatorios con otras jurisdicciones".

Un mercado de reaseguro abierto es la única forma de eliminar el peligro

También se pone de relieve que si bien algunos países están adoptando medidas positivas para abrir sus mercados, esas suelen ser limitadas, tanto en términos de alcance como de ambición. Un ejemplo es Argentina, que ha introducido recientemente unas reformas muy bien acogidas que volverán a abrir gradualmente el mercado del reaseguro; sin embargo, todavía no se ha previsto una liberalización completa.

Mihai concluye que "al abrir sus mercados a reaseguradores extranjeros, las jurisdicciones pueden beneficiar a sus mercados nacionales de varias maneras. Entre ellas, figura un acceso más amplio a los conocimientos operativos, las competencias y la disciplina en materia de suscripción, así como el acceso a una gama más amplia de productos, una sólida cultura de gestión de riesgos, los avances tecnológicos y la formación. Todos estos elementos pueden beneficiar a otras empresas y sectores y, por lo tanto, a la economía”.