En consecuencia, para el sector de los seguros, se espera un aumento significativo de la demanda, que ya venía creciendo a un ritmo del 10-15% anual. Con las nuevas rondas de licitaciones, la expectativa es que el crecimiento sea aún mayor. “En la primera ronda de pre-sal, prevista para el 21 de octubre, se subastará el derecho de explotación del Campo de la Libra, un gigante en Bacia de Santos con reservas recuperables de entre 8 y 12 billones de barriles de petróleo equivalentes”, explica Paulo Niemeyer, director de Petróleo y Gas de AON BRASIL.

Según el directivo, la operación de pre-sal es delicada ya que los pozos pueden alcanzar profundidades de hasta 7.000 metros. “Los desafíos logísticos y tecnológicos son mucho mayores ya que la sal se comporta como un material viscoso e inestable, y la capa de sal puede llegar a dos kilómetros de espesura, lo que genera riesgos para la operación”, explica. En opinión de Niemeyer, otra preocupación es relación a los pozos es que generalmente están muy alejados de la costa, llegando hasta los 300 km, lo que crea dificultades en caso de accidentes. “La distancia es un factor de riesgo, tanto para la eliminación de equipos dañados o del profesional que sufre un accidente grave como para la contención de una fuga que pueda acarrear una explosión, causando severos impactos ambientales”, expone.

Ante dicho escenario, considera que el mercado asegurador y reasegurador brasileño e internacional tienen la condición de retener los riesgos operacionales y financieros del sector y deben ser cada vez más impulsado en la medida que la industria crece. “Los riesgos asociados a las actividades de Petróleo y Gas pueden ser cubiertas en una única póliza de seguros, facilitando la gestión, haciendo el riesgo más atractivo a la vista de los mercados y el valor de la prima más competitivo”, añade. Los seguros cubren toda la cadena de la industria petrolera.