Explicó que la tributación de las indemnizaciones en el Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF) era “una gran incógnita” que dejaron pendiente los reales decretos anteriores y que había creado el “temor” entre los damnificados.  En cuanto al tratamiento fiscal de las indemnizaciones del CCS, el alcalde de la ciudad expuso que el nuevo Real Decreto clarifica que estas ayudas “no darán lugar a ganancia patrimonial alguna y, por tanto, debe quedar descartado el temor de los ciudadanos de que esas indemnizaciones tributen como ingresos extraordinarios”.

Jódar también se refirió a que este Real Decreto prorroga al ejercicio 2012 una serie de beneficios fiscales que ya se pusieron en marcha con anterioridad, como es la exención en el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en la zona de máxima afección por los seísmos. Asimismo, se mantiene el beneficio fiscal en el Impuesto de Actividades Económicas, con una reducción para los comercios afectados por los movimientos sísmicos que se hayan mantenido cerrados durante un periodo de tiempo determinado.