Comentan al respecto que el caso de Amuay es complejo, pues se debe verificar qué indicios hubo, qué tipo de gas se fugó, los niveles de mantenimiento de las plantas, entre otros aspectos. Por eso, si bien la industria petrolera puede comenzar a recibir compensaciones dentro de 60 días, el total de pagos se completarían en un periodo de hasta dos años.

El pasado mes de marzo, la firma RJG Risk Engineering elaboró un informe para QBE sobre el Centro de Refinación de Paraguaná (CRP) y en ese documento indicó que durante las inspecciones realizadas en 2011 se detectaron fallas de mantenimiento. Se advirtió de una inadecuada protección contra incendios, demoras en el remplazo programado de equipos y lentitud en la aplicaciones correctivas.

Las citadas fuentes del sector comentan que ante las inspecciones realizadas y el tamaño que tiene la industria, los costes de las pólizas son altos. De hecho, el informe de la reaseguradora detalla que la suma asegurada de Amuay es de 11.000 millones de dólares.

Apuntan que en los últimos años las primas que se pagan a las reaseguradoras se han incrementado, por los incidentes que se han presentado en las instalaciones y por las actividades de PDVSA, pues a la empresa estatal están adscritos proyectos eléctricos así como industrias de alimentos.