A nivel mundial, las pérdidas por catástrofes naturales fueron el pasado año algo más moderadas que en 2012: el coste económico total fue de 125.000 millones  de dólares (91.880 millones de euros), de las que el Seguro cubrió 31.000 millones  (22.790 millones de euros), menos de la mitad de la contabilizada en 2012. Ambas cifras estuvieron, además, por debajo del promedio de los últimos diez años (ver tabla).

“Varios de los acontecimientos de 2013 ilustran claramente que las advertencias y medidas de minimización de pérdidas puede limitar el impacto de las catástrofes naturales. En el caso de las más recientes tormentas de invierno en Europa, por ejemplo, las pérdidas se mantuvieron relativamente bajas”, comenta Torsten Jeworrek, miembro del Consejo de la reaseguradora.

“Al mismo tiempo, catástrofes como la de Filipinas muestran la necesidad urgente de trabajar más en los países emergentes para proteger mejor a las personas. Esto incluye edificios e instalaciones más estables y programas de protección y seguros -también con el respaldo del Estado- para proporcionar a los afectados ayuda financiera después de un desastre”, añade.

LAS GRANIZADAS EN ALEMANIA, EL EVENTO CON MÁS PÉRDIDAS ASEGURADAS

La catástrofe natural más costosa del año en términos de pérdidas económicas en general fueron las inundaciones en Alemania meridional y oriental y los estados vecinos a principios de junio. Las pérdidas totales ascendieron a 15.200 millones (11.170 millones de euros), con un impacto para la industria aseguradora de 3.000 millones (2.200 millones de euros).

Sin embargo, fueron las tormentas de granizo que afectaron a algunas regiones del norte y el suroeste de Alemania, entre el 27 y 28 de julio, las que provocaron la mayor cifra del año en pérdidas aseguradas, estimada en unos 3.700 millones (2.720 millones de euros) sobre un coste económico total de 4.800 millones (3.530 millones de euros). Si a esta cifra se le suma los daños causados por el granizo en agosto en Alemania, el total por este evento meteorológico ascendió a alrededor de 5.200 millones (3.820 millones de euros), de los cuales 4.100 millones (3.010 millones de euros) estaba asegurado.

Un hecho destacable de 2013 fue que la temporada de tifones en el Pacífico estuvo por encima de la media en términos de actividad, con 31 tormentas con nombre. Por el contrario, la temporada de huracanes en el Atlántico Norte fue tranquila y ni una sola tormenta con categoría de huracán llegó a la parte continental de Estados Unidos. En conjunto, un total de 13 ciclones tropicales se forman en el Atlántico Norte, de los cuales solo dos (Ingrid y Humberto) alcanzaron fuerza de huracán.