Estos estándares técnicos definen la correcta aplicación de los métodos de cálculo para la determinación del capital requerido a nivel de conglomerado financiero. Sus principios básicos son eliminar el cómputo múltiple dentro del grupo y la creación de fondos propios, la transferibilidad y disponibilidad de fondos propios y la cobertura de déficit a nivel de grupo.

El Comité Conjunto señala en el documento que el objetivo final de estas normas es “armonizar el uso de las metodologías de cálculo, mediante la aplicación de estos principios y especificar qué normas sectoriales incluyen los fondos propios y los requisitos de solvencia sectoriales para garantizar un enfoque coherente en los cálculos que se aplican en los diferentes conglomerados financieros”.