“Nuestro estudio confirma que las aseguradoras son una fuente vital y el ideal de financiación a largo plazo necesita desesperadamente la economía europea”, afirma Sergio Balbinot, presidente de Insurance Europe. “A medida que desarrollamos nuestra función principal como proveedores de productos de transferencia de riesgo, de protección y de pensiones, nos beneficiamos de un flujo continuo de primas y de prestaciones predecibles que nos permiten seguir invirtiendo cuando los demás se retiran. Por lo tanto, las aseguradoras juegan un papel importante en la estabilización de la economía”, añade.

Por su lado, Jan-Hendrik Erasmus, socio de Oliver Wyman, incide en que las actividades para el crecimiento económico de Europa dependen de la financiación que las aseguradoras, desde proyectos de infraestructura, hipotecas y deuda pública hasta inversiones en pequeñas y grandes empresas.

AMENAZAS REGULATORIAS

El estudio advierte de “amenazas reales” a la inversión a largo plazo de las aseguradoras. “Una serie de desarrollos normativos tienen el potencial de crear condiciones que puedan afectar las estrategias y la capacidad de seguir proporcionando financiamiento a largo plazo por parte de la industria aseguradora”, comenta Balbinot. Ciertos aspectos de los requisitos de capital de Solvencia II o la propuesta de impuesto a las transacciones financieras son algunas de estas amenazas.

“Los requerimientos de capital y la volatilidad del balance en las actuales propuestas de Solvencia II, por ejemplo, harían menos atractivo para las aseguradoras el invertir en activos a largo plazo”, detalla Balbinot, que concluye: “Si los marcos regulatorios no tienen debidamente en cuenta las características distintivas de los seguros, puede tener un impacto negativo no solo en las aseguradoras, sino también de los asegurados, lo que dificultaría las oportunidades de crecimiento para economía en general”.