Ante esto, el gobierno adoptó un Plan y un Fondo de Reconstrucción en las seis regiones del centro-sur del país, incluyendo Santiago, ubicada en la región metropolitana, que fueron duramente castigadas por el terremoto y el tsunami. "A los seis meses del terremoto, estaba liquidado el 90% de los siniestros de viviendas, que era lo que más preocupaba a la Superintendencia, porque tenían poca defensa ante las compañías de seguros, en comparación con las empresas afectadas", explicó Fernando Coloma en información de ‘América Economía’.

El mandatario reconoció que "la experiencia acumulada ha sido muy valiosa. Se hicieron cosas que van a quedar dentro del acervo cultural del país en el futuro. Ante otro sismo, tenemos un sistema en que los liquidadores de siniestros están mejor preparados y existen planes de contingencias con nuevas normas".

El Superintendente enfatizó que "las empresas de seguros saben que ahora hay una Superintendencia que está vigilando los derechos de los asegurados y que si incumplen van a ser sancionados por la ley". Debido a esta catástrofe, la Superintendencia instó a las compañías aseguradoras a diseñar planes especiales de liquidación de los daños, "con el fin de enfrentar la catástrofe y la gran cantidad de siniestros reportados".

"Hoy tenemos más expertise (especialización) por el aprendizaje que tuvimos que desarrollar y ahora todo el proceso asegurador está más tecnificado", apuntó Coloma. Destacó que en Chile "se ha creado una cultura para enfrentar cualquier desastre, por el conocimiento tecnológico adquirido y a sabiendas de que la Superintendencia está fiscalizando y hay un sistema de liquidación con sus normas para los siniestros, que ha ayudado muchísimo al país". Coloma reiteró que las muchas y variadas experiencias posibilitan "reaccionar más rápido ante un terremoto u otros desastres. Si a los seis meses del sismo del 2010 estaba liquidado el 90% de los siniestros, ante otro terremoto de la misma magnitud, en cuatro meses se podría alcanzar esa cifra".

El funcionario recalcó que ahora "hay un gran aprendizaje de la industria del seguro y los asegurados tienen más opciones para hacer valer sus derechos y están mejor informados y, todo eso, contribuirá a resolver los problemas ante un terremoto de la misma magnitud en el futuro".

Consideró que con los recursos que existían en el país en aquella ocasión, "la superintendencia se manejó muy bien, y ahora quedó preparado el camino para que, en un eventual sismo de la misma magnitud, las gestiones en apoyo de los asegurados se puedan hacer más rápidas", concluyó.