Según el cálculo realizado por esta industria, una empresa mediana (de unos 200 trabajadores) y con alícuotas muy similares al promedio del sector que no se modificaron en el período que se cita, en enero de 2011, pagaba por mes y empleado unos 320 pesos (0,17 dólares), mientras que el pasado mes de setiembre el precio ascendía a 542 pesos (0,29 dólares), lo que supone un alza del 70%, al que ahora hay que sumarle un incremento del 20% adicional.

“Este aumento desmesurado de casi el 100% pone en evidencia otra falencia del sistema por el cual las empresas se encuentran cautivas de las aseguradoras, que les comunican aumentos (que por ley no pueden discutir si no aceptar), y al pedir cotización en otras aseguradoras (que tienen la obligación legal de hacerlo), estas se eximen cotizando las alícuotas máximas que tienen pre-aprobadas por parte de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), que de hecho se constituye en un rechazo, puesto que las aseguradoras se resisten a aceptar a determinadas actividades, por su siniestralidad”, revela el comunicado enviado del que se hace eco ‘Punto Biz’.

“La metodología de máximos de alícuotas permitidas por la SSN no guarda racionalidad y no es garantía para el sector productivo porque permiten alícuotas máximas ‘groseras’ de hasta más del 1000% de la media que pagan los sectores, permitiendo así la excusa de cotizar para espantar y no tomar actividades de mayor riesgo”, se recalca.

“Si bien las modificaciones instadas por el Ejecutivo y aprobadas por el Congreso intentan encausar un sistema que se encontraba severamente cuestionado, los resultados inmediatos se traducen en un mayor costo para las industrias”, señalan. “La industria frigorífica se encuentra en crisis desde hace varios años, con un nivel de actividad menguado, lo que repercute entre otros aspectos, en su capacidad para absorber el incremento de costos”, se agrega.