También incide en que “cuando la temperatura del habitáculo alcanza los 30° C, se incrementan en un 20% los errores en la conducción y en un 22% el tiempo de reacción del conductor, siendo comparable a conducir con 0,29 gr/l de alcohol en sangre”, según datos que se desprenden de estudios realizados en Alemania. Además, “con temperaturas superiores a 35° C, el conductor puede llegar a sentir síntomas similares a los que tendría con una alcoholemia de 0,5 gr/l”.

Desde la fundación se recuerda que “el sueño al volante es un importante factor de riesgo de accidentes que ha afectado a más del 70% de los conductores en alguna ocasión. Un dato preocupante es que casi un 60% de los conductores admite haber sufrido lo que conocemos como micro sueños, uno de los efectos más peligrosos de la somnolencia”.