“Probablemente si los requerimientos son menores en un ámbito de competencia por supuesto que se pueden trasladar esos costes menores a sus clientes”, indicó Javier Cascante, superintendente de Seguros hasta la semana pasada, durante la presentación del nuevo esquema. En este sentido, explicó que en el primer escenario a las aseguradoras se les exige un capital mínimo para funcionar u ofrecer ciertas líneas de seguro, pero ese monto no está referenciado al riesgo real del negocio, como sí lo hace la SBR.

Además de la potencial bajada en las primas, otro beneficio para el consumidor en caso de producirse un evento catastrófico es que las compañías tendrían capacidad para cubrir los pagos de las pólizas que se activen con ese siniestro, dado que ese riesgo estaría contemplado. Así, si las empresas fortalecen su gobierno corporativo, su transparencia y control interno podrían disminuir los riesgos significativamente y por lo tanto abaratar su operativa lo que redundaría en mayor libertad por competir en precios bajos, indica ‘La República’.