Los pagos se están realizando en función de la fecha de recolección, ya que los eventos catastróficos “han afectado tanto a zonas de producción temprana y extratemprana, como a las zonas productoras más tardías (desde los primeros melocotones y nectarinas hasta las últimas peras y manzanas)”, afectando a más de 65.000 hectáreas.

Los principales fenómenos han sido, en la primera quincena de febrero, dos olas de frío, con importantes heladas, que provocaron graves daños en los frutales de floración temprana, acumulando unas indemnizaciones por encima de los 43 millones de euros; desde finales de enero hasta el inicio de la primavera, las irregularidades meteorológicas “con periodos fríos y otros muy cálidos, sequía invernal, fuertes precipitaciones durante el mes de abril, etc.”, dieron lugar a una falta de cuajado (albaricoque, melocotón, ciruela, manzana, pera…), situándose las indemnizaciones en más de 22 millones de euros; y por último, desde el principio de la primavera se han venido sucediendo pedriscos de diferente intensidad, lo que en conjunto ha supuesto más de 90 millones de euros en indemnizaciones.