“A largo plazo hay que actuar con prudencia y en base a estudios más profundos”, afirmó Escrivá, que agregó que “para llevar a cabo dicho análisis es necesario que la propia Seguridad Social se involucre en los ejercicios proyectivos incorporando sus conocimientos y fuentes de información, con una mayor transparencia”.

En su intervención, advirtió que sin medidas adicionales se mantendrá un desequilibrio de la Seguridad Social en torno al 1,5% del PIB hasta principios de la próxima década​ (en torno a 15.000 millones de euros anuales) hasta principios de la década. Comentó que las reformas paramétricas de 2011 y, en menor medida, el factor de sostenibilidad de 2013 tendrán un importante efecto sobre la evolución del gasto en pensiones, que la AIReF ha estimado de manera preliminar en torno a 5 puntos del PIB en 2050

Remarcó, en este punto, que “hay que profundizar en el análisis de las reformas paramétricas ya realizadas para aquilatar sus efectos y en el análisis de los distintos factores que inciden en el sistema de pensiones para acotar y entender la incertidumbre existente”. Consideró que la Seguridad Social debe involucrarse en los ejercicios proyectivos incorporando sus conocimientos y fuentes de información y se requiere una mayor transparencia.

Finalmente, reseñó que el mantenimiento del desequilibrio del sistema conllevaría la aplicación de la revalorización mínima del 0,25% en los próximos años, lo que  en la práctica llevaría a una  probable pérdida del poder adquisitivo de las pensiones,  pero se mantendría la relación entre la pensión media y el salario medio.

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