Además, atribuyó el descontento de las aseguradoras a que en las normas se suele reflejar lo que busca el supervisor, lo que busca el legislador y, con optimismo, se quiere que todo eso redunde en beneficio del mercado y los consumidores, informa ‘El Comercio’. Durante las últimas semanas se han recogido algunas críticas al proyecto, convertido en Ley esta semana–, que, en síntesis, apuntan a que las nuevas normas encarecerán los costos de las empresas y terminarán perjudicando a los contratantes.

Gustavo Cerdeña, gerente general de LA POSITIVA COMPAÑÍA DE SEGUROS, reconoció que, no obstante sus limitaciones y algunos artículos que pueden prestarse a interpretaciones que terminarán por perjudicar a los asegurados, la ley era necesaria y, en general, y podía calificarse de buena.

Schydlowsky adelantó que probablemente se reunirá con las compañías de seguros para escuchar sus posiciones, “pues todo se puede solucionar conversando”. Hay puntos que se pueden ajustar en el reglamento de la ley, apuntó Schydlowsky al recalcar que, en general, es una buena ley, que busca proteger a los asegurados y, de algún modo, paliar las asimetrías inmensas que hay entre la empresa y los contratantes.