De esta forma, la riqueza de los hogares se mantiene por encima de los niveles previos a la crisis económica, ya que en el primer semestre de 2007, justo antes del comienzo de la recesión, rozaba el billón de euros. Esto pone de manifiesto que las familias han aprovechado los años de crisis para reducir su deuda y elevar su riqueza.

Los activos financieros totales de las familias, antes de descontar la deuda que poseen, alcanzaron los 2,109 billones de euros entre julio y septiembre, un 2,8% más que hace un año y un 1,9% menos que en el segundo trimestre.

El Banco de España explica que este incremento fue el resultado de una adquisición neta de activos financieros de 25.000 millones de euros durante los últimos cuatro trimestres y de unas revalorizaciones de 31.000 millones, debidas fundamentalmente al incremento del precio de los activos de renta variable.

En relación con el PIB, los activos financieros totales de los hogares e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares (ISFLSH) representaron un 183,2% en el tercer trimestre de 2017, lo que significa 1,8 puntos porcentuales menos que un año antes.

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