P.- En líneas generales, ¿cuál ha sido, a su juicio, la evolución de la Responsabilidad Civil en nuestro  país en los últimos años?

MARIANO YZQUIERDO TOLSADA.- En el ámbito doctrinal, probablemente se trate de la parcela del Derecho Civil que ha conocido mayor número de monografías y de libros de texto, algo a lo que no es ajeno el hecho de que la Responsabilidad Civil se haya ganado una plaza por derecho propio en los planes de estudios del Grado de Derecho de numerosas  Universidades. También se cuenta con un Tratado de referencia por su exhaustividad, el que inicialmente dirigiera el recordado Fernando Reglero y que ya cuenta su quinta  edición. En él se encuentra, junto al impecable análisis de los elementos de la Responsabilidad Civil y sus consecuencias, un tratamiento diferenciado de sectores especiales (automóviles, consumo, bienes de la personalidad, actividades de ocio, construcción, propiedad industrial, transporte,…), lo que hasta la fecha no había sucedido a este nivel. Junto a todo ello, contamos con una producción monográfica desconocida hasta ahora.
En el terreno legislativo se sigue contando con la perturbadora dualidad normativa de los Códigos Civil y Penal, como si eso de la Responsabilidad Civil “derivada de delito” fuera algo que exista realmente. Es un tic histórico y ridículo que no nos quitaremos nunca de encima.

P- ¿Cree que la institución de la Responsabilidad Civil cumple en la actualidad con su función reparadora del daño, de dar a cada uno lo suyo?

MARIANO YZQUIERDO TOLSADA.- Ese es, en efecto, su cometido, y el que, por lo general, cumple con corrección, por más que siempre sea preciso ajustar determinadas piezas en mecanismos tan delicados y sensibles.

P- ¿Cree que el seguro de Responsabilidad Civil está adaptado a las necesidades que requiere nuestra sociedad?

MARIANO YZQUIERDO TOLSADA.- Sería una buena noticia que la ley dijera a las claras que es necesario, como condición previa inexcusable para la condena de un asegurador, contar con una explícita declaración de responsabilidad por parte del asegurado. No puede quedar la sensación de que un (pretendido) damnificado cobra “porque hay seguro”. Lo lógico es que cobre porque hay un responsable y este estaba asegurado, que no es lo mismo...
En la misma línea, sería bueno también que el legislador aclarara, para evitar equívocos, que los seguros obligatorios de Responsabilidad Civil no se deben presentar como algo dotado de una naturaleza y fundamento distintos a los que tienen los seguros voluntarios. Sorprende a veces leer sentencias que nos quieren convencer de que funcionan de manera diferente, a lo que habría que oponer que un seguro cubre lo que dice la póliza, no lo que dice el llamado a dictar sentencia.
Y finalmente, sería adecuado que cuando una norma establece la obligación de suscribir un seguro de Responsabilidad Civil, vaya más allá y entre a regular el contenido del contrato. Cuando la ley se limita a establecer la obligación de concertar el seguro, sin hablar de cuantías mínimas y otros elementos de la cobertura, el debe  impuesto acaba siendo un brindis al sol.

P.-¿Hacia dónde va la Responsabilidad Civil?

MARIANO YZQUIERDO TOLSADA.- Va hacia donde la queramos llevar quienes nos dedicamos a ella. A mi juicio, la disciplina goza de buena salud, y, desde luego, mucho mejor que la que se podía ver a fines del siglo XX.

P.- A nivel académico, ¿se puede decir que existe una o varias escuelas que estudian la Responsabilidad Civil?

MARIANO YZQUIERDO TOLSADA.- Yo no creo que los distintos modos que hay de vertebrar esta materia en forma de programa de una asignatura o de presentar su construcción científica no permiten hablar propiamente de escuelas o corrientes de pensamiento, pues las diferencias son más bien adjetivas y de presentación de cada elemento en el sistema general. Y digo esto porque quienes piensan que la Responsabilidad Civil es un sistema de alivio de todas las desgracias que en el mundo ocurren, puesto a cargo de quien, sea o no responsable o no de las mismas, tiene dinero para aliviarlas, son unos illuminati cada vez menos respetados (académicamente, se entiende). En realidad, no se dedican a la Responsabilidad Civil, sino a otra cosa. Otra cosa respetable, como respetables son las ONG. Pero eso es otra cosa.

P.-¿Es una disciplina suficientemente valorada a nivel académico? ¿Y socialmente?

MARIANO YZQUIERDO TOLSADA.- Desde luego, que haya tantas Facultades de Derecho en las que la asignatura se encuentre presente, siguiendo la estela que marcara la Universidad Comillas (ICADE), que en su momento fuera la única que lo hizo (allá en 1982), es un síntoma de buena salud. Socialmente, los ciudadanos perciben, a base de ver a diario noticias sobre  accidentes de tráfico, negligencias médicas, siniestros aéreos, etc., que la Responsabilidad Civil es una constante en nuestras vidas.