Así, se explicó que por ello la ley incentiva la diversificación del riesgo financiero y la incorporación de reglas prudenciales de gestión de portafolios que promuevan la gestión eficiente y oportuna del fondo de pensiones. En este sentido, promoverá la agilización del proceso de inversión y más opciones de instrumentos de inversión, tal y como informa la agencia ‘Andina’.

Así, los porcentajes máximos operativos y/o sublímites a las inversiones se establecerán vía reglamento operativo de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). Además, se establecen dos nuevos tipos de instrumentos de inversión: los derivados para cobertura y los instrumentos alternativos.

Según se reveló los primeros buscarán cubrir riesgos propios de las operaciones financieras, y los segundos amplían la posibilidad de inversión en fondos destinados a proyectos de infraestructura, entre otros.
La ley también facilitará los procesos de inversión al establecer lineamientos generales sobre las clases de activos en los que se podrá invertir. Es decir, se pasará de la autorización de los activos de manera individual a una según clases de activos, bastará con que el activo cumpla con requisitos mínimos (de riesgo, liquidez, etc.) para que puedan ser adquiridos por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Esto agilizará los procesos de autorización y registro de las inversiones, reduciendo el comportamiento “manada” que actualmente muestran las AFP en sus inversiones. Adicionalmente, se permitirá al trabajador colocar sus ahorros previsionales hasta en dos tipos de fondos, en lugar de solo uno como hasta ahora. “De esta manera, el afiliado podrá elegir la asignación por tipo de fondo de sus aportes previsionales de forma que se encuentre acorde a sus preferencias frente al riesgo”, precisó el MEF.