“La investigación se inició a principios de este año cuando los agentes tuvieron conocimiento de un notable incremento de reclamaciones a compañías aseguradoras derivadas de accidentes de tráfico. Tras analizar la documentación recabada sobre algunos de estos siniestros y realizar las indagaciones pertinentes, los agentes comprobaron que gran parte de las solicitudes presentadas simulaban accidentes de tráfico que, en ningún caso, habían tenido lugar para cobrar posteriormente las prestaciones contratadas, tanto por las lesiones sufridas como las derivadas de los daños ocasionados en los vehículos”, detalla la Policía.

Fuentes de la investigación detallan que los cabecillas, dos varones de nacionalidad española, se encargaban de localizar a los interesados, facilitarles la documentación falsa necesaria derivada de supuestas atenciones médicas recibidas y de tramitar la obtención de las indemnizaciones. “Por estos servicios pactaban el reparto al 50% de las indemnizaciones percibidas por cada uno de los supuestos lesionados”, detallan. Para provocar los desperfectos en los coches, los responsables quedaban con los interesados en lugares discretos, sin cámaras de seguridad ni testigos, y utilizando vehículos ya dañados o muy viejos causaban los golpes.

Para eludir las investigaciones, usaban varias técnicas, como cambiar con frecuencia las aseguradoras de los vehículos, utilizar coches de alquiler con seguros a todo riesgo o pagar pequeñas cantidades a terceros para que declararan ser los conductores.

El caso, que ha sido investigado por la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de la Región de Murcia, ha llevado a la detención de esas 61 personas, de nacionalidades española (52), ecuatoriana (4), colombiana (2), rumana (1), lituana (1) y paraguaya (1). Los delitos que se les atribuyen son los de falsedad documental y estafa. Además los dos principales investigados fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción Número Cinco de Molina de Segura, que entiende de estos hechos, mientras que el resto fue puesto en libertad a disposición de la autoridad judicial.