Entre los principales logros que destaca el informe, la oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el continente americano señala que el 98% de los niños llega a cumplir el año de vida, cuando cien años atrás solo lo hacía el 75 %. Sin embargo, a pesar de las mejoras alcanzadas en este último siglo para mejorar la salud de los ciudadanos y prolongar la esperanza de vida, advierte de que en algunos países persisten las desigualdades que pueden amenazar estos avances.

Así, el organismo reconoce que en los últimos años ha aumentado el gasto público en salud, destacando diferencias entre los países, pero que aún así todavía hay 274 millones de habitantes de América Latina y el Caribe (un 46 %) que no tienen seguro de salud. Entre otras cifras reportadas en el informe, señala que 120 millones de habitantes de América Latina y el Caribe no tienen acceso a los servicios de salud por razones económicas y 107 millones carece de acceso a los servicios de salud por razones geográficas. Entre 2005 y 2010, en América Latina y el Caribe el gasto total en salud pasó de 6,8% a 7,3% del PBI, ubicándose detrás de Estados Unidos (un 14,6%), Canadá (un 9,7%) y Europa (un 8,5%). En 2010, el gasto total en salud per cápita varió entre 90 dólares en Bolivia a 2.711 dólares en las Bahamas, 5.499 dólares en Canadá y 8.463 dólares en Estados Unidos.

"Los países de la Región han sido colectivamente exitosos en hacer más saludable y más próspera a esta parte del mundo en los últimos 110 años", dijo la doctora Mirta Roses Periago, Directora de la OPS. "Sin embargo, al revisar los más recientes desarrollos en la salud de las poblaciones y sus determinantes en las Américas, debemos poner manos a la obra de forma urgente y enérgica para hacer de esta Región, un hogar más equitativo y sostenible para todos y todas sus habitantes actuales y los que vendrán", concluyó.

Las diferencias también son notables entre los países más ricos y más pobres de América Latina, así como en las poblaciones rurales, que tienen más difícil el acceso a los servicios de salud. La OPS señala que, por ejemplo, la esperanza de vida en Chile está en 79,2 años, mientras que en Bolivia es de 66,8 años, lo que supone 12,4 años menos. La tasa de mortalidad infantil en América Latina y el Caribe varía en cada país: mientras que en Cuba fue del 4,8 por 1.000 nacidos vivos, en Canadá del 5,1 y en Chile del 7,8, en Bolivia fue de 50 y en Nicaragua de 33 por 1.000, según la última información disponible de 2009.

La organización apunta que entre los retos están "los cambios demográficos, el crecimiento de la población, la urbanización y el envejecimiento". Si a principios del siglo XX la población en América era de 194 millones de personas, en 2010 superó los 940 millones y se estima que para 2020 ascenderá a unos 1.027 millones, equivalente al 13,4 % de la población mundial.

LA REGIÓN MÁS URBANIZADA DEL MUNDO

En 2010, el 82,1% de la población de América del Norte y el 79,4% de América Latina y el Caribe residían en zonas urbanas. Se anticipa que para el año 2025, nueve de las 30 ciudades más grandes del mundo estarán en las Américas: São Paulo, México, Nueva York, Buenos Aires, Los Ángeles, Río de Janeiro, Bogotá, Lima y Chicago. La población también abandonó las zonas rurales. En 1950, en América Latina y el Caribe, el 58,6% de las personas vivían en el campo, y el 36,1% en América del Norte. En 2010, esos porcentajes pasaron al 21,2% y al 18%, respectivamente.

Por último, destaca que entre 2001 y 2009 la tasa de nuevas infecciones anuales por VIH en América Latina y el Caribe disminuyó de 22,5 a 18,6 por 100.000 habitantes, mientras que en América del Norte se ha mantenido estable los últimos cinco años. Por último, en cuanto a las muertes por otras causas que no son enfermedades, los accidentes de tráfico y la violencia son los primeros desencadenantes de la muerte en los jóvenes y adultos de 15 a 44 años, y especialmente entre los hombres. Además, se registran alrededor de 600.000 homicidios por año, 10 veces más en hombres que en mujeres, y la mitad se concentran en la población con niveles más bajos de escolaridad.

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