Aunque la agenda política de la nueva Administración aún no está clara, dos de sus promesas podrían tener impactos significativos: estímulos fiscales y proteccionismo. 

Los tipos de interés en Estados Unidos podrían aumentar más rápidamente de lo esperado previamente. Los estímulos fiscales sugieren un ciclo de normalización de la política monetaria más rápido de lo esperado, lo que causaría fugas de capital y condiciones financieras más estrictas en mercados como Turquía, Sudáfrica o Argentina. Un aumento del rendimiento de los bonos en Estados Unidos haría que los activos de los mercados emergentes fuesen menos atractivos. Además, resultaría más gravoso para los prestatarios de los mercados emergentes refinanciar su deuda. La nueva hoja de ruta de subida de tipos prevista por la Fed podría incrementar el riesgo para los emergentes más expuestos a los flujos internacionales de capital con una alta carga de endeudamiento en moneda extranjera. Turquía es particularmente vulnerable y países como Rusia, India y Tailandia están menos expuestos.

Junto a todo esto, hay que tener en cuenta la evolución de los tipos de interés, "los mercados emergentes se verán directamente afectados por la vía comercial. Los nuevos planes del presidente electo para la inversión en infraestructuras a gran escala podrían ser beneficiosos para los países exportadores de materias primas como hierro o acero a corto plazo, pero unas medidas proteccionistas poco ortodoxas terminarían afectando la demanda de importaciones en Estados Unidos", detalla el análisis de la aseguradora de crédito. Un mayor proteccionismo tendría efectos cada vez más negativos para los socios comerciales de Estados Unidos. México y China en particular ya han sido señalados como posible objetivo de aranceles. En general, los países que más exportan a Estados Unidos, como México y Canadá, serían los más afectados.