P.- El Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) ha publicado recientemente la propuesta de IFRS 4 Fase II de contratos de seguros ¿Cuáles son los cambios más destacados de esa nueva propuesta?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- El cambio más destacado es un enfoque prospectivo basado en una estimación explicita de los flujos de efectivo futuros, descontados con tipos de interés actuales. Esto significa que los valores de las provisiones cambiarán con las variaciones en las hipótesis aplicadas. Es diferente al enfoque actual, donde se utiliza en gran parte hipótesis históricas, lo que resulta en valores más estables.      

 
P.- ¿La norma propuesta refleja las características particulares del sector asegurador?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- El enfoque de valores actuales tiene su importancia ya que refleja mejor el aspecto financiero. Por esta misma razón los valores actuales son también la base para el nuevo régimen de Solvencia II. Sin embargo, la volatilidad tiene poco impacto durante el ejercicio. El nuevo borrador trata de casar el reflejo de la posición financiera en el balance con el reflejo del rendimiento en la cuenta de pérdidas y ganancias, al requerir que los cambios transitorios de los valores consecuencia de cambios de los tipos de interés – y solamente esos – sean presentados en una cuenta separada, llamada “Other Comprehensive Income - OCI”.  Esto permite a los usuarios distinguir entre una volatilidad de patrimonio a corto plazo y un rendimiento sostenible.       
 

P.- ¿Cómo se relaciona está IFRS 4 Fase II con la norma de instrumentos financieros (IFRS 9)?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- Para evitar que haya una asimetría contable entre los activos y los pasivos, es necesario un amplio uso del valor razonable con los cambios en OCI para los instrumentos financieros y otros activos en la cartera de inversión de las entidades aseguradoras. El IASB ya ha publicado propuestas para adaptar la NIIF 9 al respecto. Sin embargo, el alcance de esta propuesta es limitado y para algunos activos el uso de valor razonable con los cambios en OCI no estará permitido.  Por ejemplo, en el caso de derivados todas la revaluaciones tienen que estar presentadas en la cuenta de pérdidas y ganancias. En otras circunstancias, la presentación en la cuenta de pérdidas y ganancias refleja mejor el modelo de negocio. Por lo tanto, sería más adecuado hacer un uso opcional de OCI para los pasivos, y no obligatorio.
 

MAYOR TRANSPARENCIA
 
P.- ¿Cuáles cree que serán los efectos de estas normas sobre las aseguradoras?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- La nueva norma hará más transparente la asimetría entre las duraciones de los activos y las de los pasivos a través de volatilidad en el valor de las garantías emitidas. Ahora, en respuesta al futuro régimen de Solvencia II, vemos una tendencia de reducir o modificar las garantías en contratos a largo plazo. Además, las compañías  buscarán tranquilidad  a través de reasignar las carteras de inversión. Mientras que la presión a través de Solvencia II disminuirá una vez que vuelvan a subir los tipos de interés, la volatilidad que se observará en los informes financieros siempre será una preocupación para los inversores. Es decir, vemos que las tendencias por Solvencia II se recrudecerán por los informes financieros.  
 

P.- ¿Cómo ve la preparación que está teniendo el sector para anticiparse a estos efectos?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- De momento el foco está en la preparación para Solvencia II; es entendible, dado que los reguladores europeos acaban de concretar su puesta en marcha y ahora este proyecto va a absorber muchos recursos humanos en las empresas que ahora quizás están dedicados a la conversión a la nueva norma contable. Sin embargo, en cuanto exista la norma final no se tiene que perder más tiempo, para estar listo cuando entren en vigor las nuevas normas.  

 
P.- La incertidumbre que puede generar el alargamiento en el tiempo de todo el proceso de aprobación de estas normas contables, ¿puede afectar al día a día de las entidades? ¿En qué aspectos?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- Entendemos que las entidades aseguradoras tienen proyectos en marcha desde hace algún tiempo, incluyendo el de la norma contable. Pero se debería planificar éste y los recursos necesarios para ganar experiencia, tener un entendimiento de los resultados y estar preparados una vez que entre en vigor la nueva norma.
 

P.- ¿Cuáles son ahora los próximos pasos a seguir por los organismos internacionales, tanto el IASB como su homólogo estadounidense, hasta la aprobación final de las nuevas normas contables?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- Los equipos de trabajo del IASB y FASB están analizando los comentarios recibidos hasta el 25 de octubre de 2013 y los  comités van a retomar las discusiones a comienzos del año que viene. Esperemos que haya un dialogo fructífero con la industria sobre los temas polémicos que son limitados, como el tratamiento de contratos con participación de los asegurados y presentación en la cuenta de resultados. Entonces podemos contar con un norma final a principios de 2015.    

 
CALENDARIO E INTERRELACIÓN CON SOLVENCIA II
 
P.- ¿Cuál es el calendario  previsto?
 
JOAQUIM KOLSCHBACH.- El IASB ha indicado que las compañías tendrán un plazo transitorio de más o menos 3 años para adoptar la nueva norma, o sea que contamos con que entre en vigor para los ejercicios que empiecen el 1 de enero de 2018. Aún está por determinar la entrada en vigor de las NIIF 9 sobre instrumentos financieros. Hay muchos argumentos a favor de una primera aplicación simultánea de la norma sobre los contratos de seguro y la norma sobre los instrumentos financieros. Sería conveniente no solamente para las compañías aseguradoras pero también, y sobre todo, para los usuarios de los estados financieros para evitar varias rupturas en las series temporales durante poco tiempo.    

 
P.- ¿Cómo se interrelacionan las nuevas IFRS con la Directiva de Solvencia II?

JOAQUIM KOLSCHBACH.- Ante todo cabe destacar que Solvencia II y los estados financieros preparados bajo la nueva norma contable tienen diferentes objetivos, aunque bajo los dos regímenes se aplicarán conceptos de valores actuales, que sean consistentes lo más posible con valores de mercado. Pero en los detalles habrá diferencias: las compañías tendrán que definir los indicadores relevantes para la gestión del negocio y la evaluación de la dirección. Y, como los dos balances serán públicos, otro desafío será cómo explicar estas diferencias a los lectores de los estados financieros.