De ellas, el 42% termina cediendo ante sus clientes y acepta ampliar los plazos de pago, especialmente cuando se trata de grandes multinacionales.

El trabajo, realizado entre 9.840 compañías entrevistadas de 29 países, muestra que seis de cada diez reconocen pagar tarde de forma sistemática. Las españolas se sitúan en el segundo puesto del top ten de las empresas que mejores condiciones de pago permiten a sus clientes finales (B2C), alcanzando los 46 días de media, cuatro más que en 2017.

El 64% de las compañías españolas encuestadas ha aceptado pagos con retraso de multinacionales, un 20% más de las que lo hicieron en 2017. Las empresas españolas pierden sólo un 0,7% de sus ingresos anuales por impagos, 1,3 puntos menos que en 2017.