Cuestionado sobre si se ha avanzado en las exigencias de una reacción más rápida por parte de la industria desde el terremoto, Coloma remarca que sí, como se observa “en la reciente modificación del DS 863 sobre Auxiliares del Comercio de Seguros se recogen algunas de las lecciones del terremoto, atendido el rol clave que corresponde a las aseguradoras, liquidadores y corredores de seguros para lograr un adecuado y expedito proceso de liquidación”.

En cuanto a si la licitación de seguros sería el cambio más relevante tras el terremoto, asevera que “ha sido un cambio tremendamente relevante tras el terremoto, y que creo, a futuro, será una referencia para la regulación del mercado hipotecario de otros países”.

En concreto sobre algunas cuestiones que resalta en el libro, explica que “el enfoque de supervisión basado en riesgos perfecciona la supervisión de todos los aspectos relevantes para la solvencia de las compañías, entre los cuales se cuenta la adecuada administración de los riesgos sísmicos que asumen las aseguradoras y en particular la calidad del programa de reaseguro de las compañías, tanto respecto a su capacidad para absorber el monto de los siniestros de un terremoto como a la calidad crediticia de los reaseguradores”.

Por último, reveló que en cuanto a los modelos propios de las aseguradoras para estimar los daños, el proceso está en manos de “lo que nos ha informado la AACH (Asociación de Aseguradores de Chile), el desarrollo del sistema se tendría para fines de 2013. Se espera que en el futuro se incorpore algunos resultados de este modelo a la regulación sobre reserva técnica de terremoto”.

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