Rodríguez Varona adelantó los principales datos del ‘Informe sobre el Fraude al Seguro Español 2013’, realizado a partir del estudio de casi 152.000 casos presentados por 30 entidades, representativas de un 33,7% de cuota de mercado. Estos costes habrían tenido un coste de 573 millones de euros. Sin embargo, la labor de las aseguradoras, con la participación de sus profesionales, de colaboradores (peritos, investigadores, detectives…), de las Fuerzas de Seguridad del Estado y de la Magistratura, permitió abonar solo 161 millones, que era la cantidad real a la que se tenía derecho, suponiendo un ahorro de casi 412 millones de euros, un 72% del importe inicialmente reclamado por los defraudadores.

TIPOLOGÍA, INDICIOS Y TENDENCIAS

Por tipología de fraude, en Autos y Seguros Personales, los intentos más habituales han sido la ocultación del daño o preexistencia del mismo (como intentar asegurar un vehículo después de haber sufrido un accidente). En Diversos, el 27,7% de los intentos de fraude eran siniestros simulados. El 70,3% de los casos, las reclamaciones superan los 500 euros.

En su exposición, Rodríguez Varona también detalló los principales indicios que llevan a las aseguradoras a investigar. En el caso de Autos y Diversos, las sospechas se inician, especialmente, al peritar y al tramitar el siniestro, especialmente cuando se da una desproporción entre los daños y las reclamaciones de indemnizaciones. En el caso de los Seguros Personales, junto a los antecedentes del asegurado, los indicios provienen del estudio de la documentación de terceros, como médicos.

En línea con lo comentado el año pasado, en la estadística con la que se realiza el informe y, sobre todo, en el ‘Concurso Sectorial de Detección de Fraudes’ se aprecia un incremento del número de intentos de fraude no profesionales (como simulaciones de robo, incendios de negocios, etc.) que conviven con redes delictivas organizadas para delinquir y simular el fraude, especialmente en relación con el seguro de Autos. Respecto a las herramientas de investigación, ICEA constata “una utilización masiva de Internet y redes sociales como una de las vías de seguimiento e investigación de los siniestros”.