“Las políticas monetarias excepcionales llevadas a cabo en todo el mundo durante los últimos cinco años, junto con los riesgos macro-económicos, hacen que las perspectivas de inflación sean muy inciertas. Mientras que el riesgo de inflación es una preocupación común para todos los inversores institucionales, la naturaleza de los negocios suscritos por las compañías de seguros los expone a riesgos muy específicos”, se avanza en la presentación del informe.

En este contexto, la firma aboga por adaptar la estrategia de inversión de las entidades para intentar mitigar los efectos negativos de la subida de precios, por ejemplo, mediante bonos vinculados a la inflación y swaps para cubrir el impacto a corto plazo de la inflación en los pasivos, además de preservar el valor de los activos en términos reales.

“Otra forma de cambiar la estrategia de inversión para combatir la inflación sería incluir los llamados ‘activos reales’ en la asignación de activos de la aseguradora. Estos activos incluyen materias primas e inmuebles y, por sus perfiles de liquidez y volatilidad, no suelen contemplarse a la hora de componer las carteras de activos de este tipo de empresas”, añade el trabajo de la firma.