Así, lo ve EIOPA en su ‘Informe de Estabilidad Financiera’ de la primera mitad del año, publicado ayer. En palabras del presidente de la Autoridad Europea, Gabriel Bernardino, “este informe subraya que la incertidumbre sobre el futuro sigue siendo alta y que no hay lugar para la complacencia en términos de gestión de riesgos”. Ante esta “compleja serie de riesgos” a los que se enfrentan aseguradoras y los planes de pensiones, “es fundamental contar con un enfoque adecuado, basado en el riesgo en los requisitos de solvencia y en la supervisión, para que así las entidades pueden comprender mejor y gestionar sus riesgos y los supervisores pueden resolver los problemas antes de que sucedan los eventos adversos”.

El informe especifica que en el sector de seguros de Vida el débil crecimiento de la economía y el alto desempleo “siguen pesando negativamente en el crecimiento de las primas”, mientras que las aseguradoras de No Vida presentan tasas positivas de crecimiento debido principalmente a los seguros obligatorios. El estudio constata que aseguradoras y supervisores han estado respondiendo a los riesgos asociados a un período prolongado de bajos tipos de interés y algunas compañías de seguros han comenzado a alejarse de garantías fijas a largo plazo en Vida hacia garantías menos rígidas con el fin para reducir el riesgo de la reinversión. Otros están haciendo un cambio estratégico hacia productos no garantizados.

En el mercado de Reaseguros, EIOPA destaca que la capacidad sigue superando a la demanda. Las entidades presentadas un buen desempeño operativo, beneficiándose de la entrada de capitales al sector de inversores que buscan rendimientos estables en un mercado volátil. Además, las pérdidas por catástrofes naturales han sido significativamente menores en 2012 que en 2011 y en 2005, los peores años de la historia de la industria del reaseguro.

Finalmente en el sector de pensiones, continúa el cambio desde planes de prestación definida hacia los de aportación o planes mixtos. Este reequilibrio refleja una gama de factores, incluyendo una respuesta a los cambios en la longevidad, las modificaciones regulatorias y los avances en el tratamiento fiscal de los planes de pensiones en algunas jurisdicciones.