Durante el año pasado nos desenvolvimos en distintos entornos. En materia socioeconómica, la región continúa en un escenario que combina una ligera mejoría de su gobernanza con un todavía alto grado de corrupción y criminalidad y una desigualdad de clases sin aparente acortamiento. Destacamos en este aspecto la gran brecha en materia de educación.

Todos los países manifiestan un gran potencial de crecimiento gracias al desarrollo de las infraestructuras, que falta por ver su materialización. Nos ha llamado poderosamente la atención la falta de confianza del pueblo brasileño para salir de su espiral de inacción, frente al empeño de otros países en conseguir mejorar su orgullo de pertenencia, como Colombia, Guatemala o Bolivia.   

A pesar de las dificultades e incertidumbres para el crecimiento, el potencial de América Latina es suficiente argumento para igualar en 2030 el peso de su economía con el de la UE; en torno al 9% del PIB mundial. Si bien se ha producido una paulatina bajada de los precios de commodities, se detecta un empuje por venta de materias primas que será la locomotora de las economías regionales, junto con una pujante industria del turismo. 

 

El potencial de América Latina es suficiente argumento para igualar el peso de su economía con el de la UE en 2030

 

La inflación media de la región en los últimos años se sitúa en valores aceptables del 6%. Sin embargo, la volatilidad de las economías regionales hace que los tipos de interés para el acceso de créditos hipotecarios o personales sean en general muy elevados. La tendencia decreciente de las cifras oficiales de desempleo choca con una tasa de "empleo informal" palpable y elevada. La media de desempleo de los últimos años se sitúa por debajo del 7%. 

 

Más conciencia en seguros

En seguros existe una mayor conciencia de cooperación regional; existe una más que aceptable unificación de criterios entre los supervisores, si bien prevalece el espíritu del regulador nacional para lograr un avance real. 

Con carácter general, los supervisores de seguros, a veces integrados con los de otras prácticas financieras, tienen carencias de personal cualificado para concebir, poner en práctica y supervisar un nuevo entorno de gestión basada en riesgo, si bien hemos constatado su disposición y esfuerzo para incorporar soluciones que les permiten ejecutar sus planes más eficientemente.  

Las iniciativas del sector para un mayor control y eficacia en los seguros obligatorios van surtiendo sus efectos, tal como ocurriera en Europa en el pasado. También nuevas soluciones, como los microseguros, los seguros inclusivos, o la introducción de nuevas tecnologías a través de Internet, permiten mucha más capilaridad permitiendo al seguro alcanzar capas más pobres y desamparadas de la población, incrementando poco a poco la demanda y la conciencia de protección. No obstante la cultura del aseguramiento está aún lejos de la que existe en países más avanzados como Estados Unidos, Canadá Japón o en la Unión Europea.

A su vez, las aseguradoras van asimilando mejores prácticas. Unas, influenciadas por sus competidores multinacionales, otras por un buen trabajo de autoevaluación que se viene poniendo en marcha en los últimos años, y otras, por un supervisor cada vez mejor informado y exigente con su mercado.  

 

Nevas soluciones, como los microseguros, los seguros inclusivos, o la introducción de nuevas tecnologías a través de Internet, permiten mucha más capilaridad permitiendo al seguro alcanzar capas más pobres y desamparadas de la población, incrementando poco a poco la demanda y la conciencia de protección