AMAEF Asociación (Asociación de la Mediación Aseguradora de Entidades Financieras), SEAIDA (Sección Española de la Asociación Internacional de Derecho de Seguros) y Garrigues Abogados y Asesores Tributarios celebraron la semana pasada una jornada sobre la Mediación de seguros por entidades financieras, en la que, además del largo recorrido por la actividad bancoaseguradora, se puso de manifiesto que es responsabilidad de todos cumplir con el marco regulatorio, en un ámbito en el que todavía existen inercias, con el fin de generar beneficios a los ciudadanos.

Luis Guerreiro, socio de Garrigues, y Rodrigo Fernández-Avello, presidente de AMAEF Asociación, destacaron, en la introducción de la jornada el esfuerzo realizado por los operadores de bancaseguros (OBS) para adaptarse al nuevo contexto, para lo que han debido adoptar decisiones de gran calado. El director general de Seguros y Fondos de Pensiones, Ricardo Lozano, comentó que la regulación de la Mediación está en continua evolución al objeto de incorporar mejoras al marco actualmente en vigor. Los OBS, añadió, deben aprovechar el esfuerzo adicional que están llevando a cabo para reforzar la confianza de los consumidores en su asesoramiento en materia de gestión de riesgos y para consolidar su apertura a nuevos ramos y productos no vinculados con su actividad tradicional. En este sentido, Lozano señaló que vender mejor implicará vender más, aspecto en el que la formación será clave para prestar un servicio de calidad al cliente. Por ello, subrayó que es preciso seguir consolidando la idea de la formación como inversión a medio y largo plazo, y como base para la diferenciación frente a los competidores.

José María Muñoz, catedrático de Derecho Mercantil, apuntó que, si bien los OBS quedan equiparados en la Ley de Mediación a los agentes, en su opinión existen diferencias sustanciales entre unos y otros, que aconsejarían un régimen especial para los OBS. Esto se manifiesta, por ejemplo, en los derechos sobre la cartera de clientes, pues si el agente tradicional trata de captar clientela para la compañía, los OBS poseen ya esa clientela, a la que pasan a ofrecer otro servicio más.  De ahí que resulte discutible, cuando menos, que la cartera de clientes del OBS pertenezca a la compañía con la que trabaja, como ocurre sin embargo con los agentes.  También se ocupó del deber de fidelidad de los agentes, recogido legalmente en el artículo 11 de la Ley, que les impide promover el cambio de compañía, entendiendo que sería más lógico que esa prohibición pudiera superarse si la compañía estaba de acuerdo, y limitó su aplicación al tiempo durante el cual estuviera vigente el contrato de agencia. 

José María Elguero, subdirector de MARSH, subrayó la importancia actual y futura de esta figura como mediador y distribuidor de seguros. No obstante, la mayor sofisticación de los productos unida a la mayor exigencia de los clientes aumentará el riesgo de reclamaciones, hecho al que también se une un previsible aumento específico de reclamaciones en materia de Protección de Datos. Por ello, en su opinión, se extrema la necesidad de “gerenciar” adecuadamente el riesgo y actuar bajo estrictos protocolos profesionales.

Auxiliares externos

Antonio Rego, socio de Garrigues, abordó el régimen de los auxiliares externos. Desde su perspectiva, la DGSFP ha realizado un enorme esfuerzo aclarando las dudas que ha planteado esta figura, pudiendo entenderse su doctrina como consolidada. Resaltó que el proceso de adaptación de las entidades financieras a la Ley de Mediación, en general, ha sido ejemplar y muy costoso, y se preguntó si es preciso acometer una reforma de la figura del auxiliar externo, concluyendo que, en su opinión, deberían desarrollarse sus funciones mediante la orden ministerial prevista en la propia Ley de Mediación e incidir en la transparencia, en la obligación de información a los clientes y en su formación.

Finalmente, Álvaro López-Jorrín, disertó sobre los acuerdos de distribución de seguros a través de entidades financieras, planteando que pueden darse en dos formas. En el modelo de acuerdo de distribución, la cooperación entre la entidad financiera y la aseguradora se articula jurídicamente a través de un contrato de agencia de seguros. Por su parte, en el modelo de negocio ‘joint ventures’, la colaboración entre ambas entidades se lleva a un nivel de integración superior, mediante el establecimiento de una estructura societaria conjunta.