Así, explicó que los países que insisten en mantener los sistemas públicos deben efectuar importantes cambios en las condiciones en que los trabajadores pueden beneficiarse para una pensión. Para ello, se tiene que tener en cuenta que en países como Colombia, con su régimen de prima media, estos regímenes están desfinanciados, “porque no hay una correspondencia entre los aportes y los beneficios que obtiene el trabajador, y además, están focalizados hacia sectores de más altos ingresos”, señaló.

“Si uno ve que la tasa de natalidad baja y aumenta las expectativas de vida, no se puede mantener el parámetro actual”. De esta forma, si los trabajadores deben financiar más años después de jubilarse, el directivo señala que entre las medidas está un cambio en la contribución, aumento en la edad de jubilación y en general ajustes en la fórmula en que se calculan las pensiones. De esta manera, la idea es que con recursos del presupuesto se pueda apoyar a las personas cuyos aportes no les alcanzan para una pensión mínima. Esto es lo que se establece con los Beneficios Económicos Periódicos (Beps), cuyo recaudo comenzará el próximo diciembre, según lo anunció el Gobierno colombiano.

Por último, Arthur considera que hay que incentivar el ahorro de quienes tradicionalmente registran los mayores niveles de inestabilidad en la cotización, como es el caso de las mujeres y de los jóvenes, así como dar beneficios a quienes hacen aportes voluntarios.