El estudio identifica el aumento de la esperanza de vida, la viudedad o el aumento de los divorcios como factores que pueden conducir a la pobreza en la vejez. En el caso de España, el 24,7% de las mujeres mayores de 65 años tiene unos ingresos por debajo de la tasa de pobreza, un porcentaje que dista bastante del 10,8% de Alemania, el 10,4% de Francia o el 2,4% de Holanda.

ALLIANZ explica que en el futuro, la gente tendrá que ahorrar para un periodo de jubilación mucho más largo que el actual y que las diferentes generaciones afrontarán de formas muy distintas la vejez. Así, las mujeres de las generaciones más mayores son particularmente vulnerables, especialmente, aquellas que quizá nunca han tenido un trabajo retribuido, ni formación superior, y aquellas cuya profesión consiste en cuidar a sus hijos y a sus familiares. Por el contrario, las generaciones más jóvenes han tenido la oportunidad de acceder a una mayor educación de lo que lo hicieron sus madres; normalmente trabajan y, por tanto, ahorran para su propia jubilación y son titulares de beneficios sociales. El incremento de la independencia económica de las mujeres es particularmente importante para aquellas que no tienen el apoyo financiero de una pareja.

En el futuro, según el estudio, la pobreza en la tercera edad dejará de ser un problema que afecte fundamentalmente a las mujeres. Los hombres que, por ejemplo, no hayan hecho sus deberes en lo que respecta a complementar su pensión, podrían verse en una situación peor, especialmente a aquellos que se hayan casado y divorciado varias veces y tenga hijos que mantener.