“La desaceleración económica mundial se ha confirmado, en línea con la recesión en la eurozona y la desaceleración de los mercados emergentes”, explica la aseguradora. Constata, en primer lugar, que el crecimiento en Estados Unidos parece haberse estabilizado (en torno al 2%), y la mejora en el riesgo de crédito de las empresas estadounidenses “está decayendo como consecuencia de la creciente preocupación que se cierne sobre la política fiscal que va a implementarse”.

En Europa, la crisis “sigue siendo muy fuerte en el sur de la eurozona”, lo que afecta a las economías más fuertes. Ante una situación de “lento” crecimiento e impagos al alza, la aseguradora sitúa las evaluaciones de Bélgica, Francia y los Países Bajos bajo vigilancia negativa.

Finalmente, las calificaciones Australia y Nueva Zelanda han sido degradadas debido a los problemas que están teniendo que afrontar el sector industrial y de servicios, “incluso cuando el crecimiento sigue siendo sostenido gracias al comportamiento del sector minero”.

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