La Comisión Europea presentó ayer jueves su ‘Informe Anual sobre la Protección e Inclusión Social 2009’. En este trabajo, el Ejecutivo comunitario recuerda la importancia que supone “garantizar la plena cobertura y la adecuación de las pensiones, especialmente en el caso de las mujeres y los trabajadores con salarios bajos”. En esta tarea, Bruselas considera que los “regímenes privados constituyen una fuente de financiación esencial de las futuras pensiones, por lo que es necesario fijar su cobertura y niveles de cotización”.

El estudio de la Comisión indica que las “estrategias a largo plazo y el marco reglamentario han limitado el impacto de la crisis en los ingresos procedentes de regímenes privados de pensiones de la mayoría de las personas que se jubilan hoy en día, aunque es posible que los rendimientos sean inferiores a lo esperado”. Considera, por tanto, que “es necesario revisar los regímenes por capitalización a fin de reforzar su capacidad de controlar el riesgo en las fases de inversión y pago, y mejorar su cobertura, de modo que puedan ser eficaces para hacer frente al envejecimiento demográfico”.

En este sentido, añade el informe, “cabe la posibilidad de que el diseño actual de la fase de pago de los regímenes de pensiones por capitalización ofrezca una protección insuficiente contra el riesgo de longevidad, la inestabilidad y la inflación”. Es por ello por lo que desde Bruselas se considera que “las anualidades constituyen el medio más seguro de garantizar unos ingresos en la jubilación”.

Estrategias a largo plazo

Además se apunta a que los cambios en la estructura de la cartera de valores cuando se aproxima la edad de jubilación pueden garantizar cierto grado de protección frente a la inestabilidad del valor del capital, “por lo que es imprescindible disponer de organismos de supervisión eficaces y de marcos reglamentarios financieros efectivos”. Y afirma: “Los cambios a regímenes de pensiones de múltiples fuentes, que exigen decisiones complejas, requieren que los afiliados a dicho régimen dispongan de información objetiva y de cierta formación en materia financiera”.

Con todo ello, la Comisión señala que los Estados miembros, en materia de pensiones, establecen los siguientes objetivos nacionales: tasa de empleo de los trabajadores de edad avanzada (incluso por encima del objetivo de la UE); edad de jubilación real; índices de cotización; tasas de sustitución teóricas; e índice de pobreza de las personas mayores. “Esto indica –concluye- que la modernización de los sistemas de pensiones se rige por estrategias a largo plazo en consonancia con los objetivos acordados”.