Como ya nos hemos hecho eco en este Boletín, la desigualdad económica y la polarización social, los riesgos medioambientales globales y la transformación tecnológica son algunos de los aspectos que vienen marcados en el informe por una creciente desafección política y profundos cambios sociales. En esta ocasión, también se ha contado con una visión sobre las principales preocupaciones para hacer negocios en los territorios. En el caso de España, las principales serían el paro, el fracaso del sistema de gobierno, la burbuja financiera, el fracaso del sistema financiero y una profunda inestabilidad social.

Para afrontar estas amenazas mundiales, "el estudio advierte de la necesidad de una estrecha colaboración por parte de los gobernantes mundiales", como ha destacado Silvia Magnoni, del WEF, quien afirma que “se requiere que los líderes tomen medidas urgentes para identificar la manera de superar las diferencias políticas e ideológicas, y que trabajen juntos para superar estos retos”.

Progreso tecnológico y buena gestión de los riesgos

Cecilia Reyes destacó que el progreso tecnológico también genera grandes desafíos y “sin una adecuada regulación y reciclaje de los trabajadores, la tecnología destruirá más empleos de los que puede crear”. Para Reyes, “los gobiernos ya no pueden ofrecer los mismos niveles de protección social que antes y la narrativa anti-sistema ha arraigado con fuerza, con la aparición de líderes políticos que culpan a la globalización de los desafíos a los que se enfrenta la sociedad, creando un círculo vicioso mediante el cual un menor crecimiento económico solo puede aumentar la desigualdad. La cooperación es esencial para evitar un deterioro aún mayor de las finanzas públicas y una intensificación de la tensión social”.

María Jesús Romero destacó la importancia de la detección de estos riesgos para desarrollar una resiliencia y opciones de protección social que sean lo suficientemente flexibles como para adaptarse a las nuevas realidades de 2017. "Estas nuevas realidades requerirán de la estrecha colaboración entre el Estado, la empresa y el individuo; si no actuamos, nos arriesgamos a poner en peligro las finanzas gubernamentales y a experimentar un aumento del malestar social", concluyó.