A.M. Best destaca que el mercado ha optado principalmente por mantener sus posiciones en renta fija a corto plazo para aislarse del riesgo de tipo de interés y de lo que parece ser un declive inevitable en los valores de mercado. “El sector se ha beneficiado de un alza de los activos de renta fija. Las reaseguradoras han cosechado algunas ganancias de capital durante el período y se ha incrementado la tenencia de efectivo y de inversiones a corto plazo para mantener la flexibilidad con la que poder reinvertir fácilmente”, explica.

En todo caso, este entorno de débil rentabilidad “ha aumentado la presión sobre las compañías para tener un mejor margen de negocio dentro de la tolerancia al riesgo de suscripción establecida”. “Algo difícil –se añade- dada la actual sobrecapitalización en el mercado de Reaseguro de No Vida. La industria en su conjunto reconoce que llegar a un ROE del 15% o una cifra baja de dos dígitos es todo un reto cuando la tasa libre de riesgo es de un solo dígito”, apunta.