Los daños asegurados más grandes por catástrofes naturales durante este primer cuarto del año fueron las tormentas invernales severas en Estados Unidos y las inundaciones en Reino Unido.

“Creemos que la siniestralidad por estos eventos será manejable para el sector, sobre todo porque las empresas más expuestas son grandes operadores, bien diversificadas, con la posibilidad de compensar las pérdidas a través de otras líneas rentables y un capital fuerte”, indica Fitch.

Según se detalla, las reaseguradoras solo tendrán que asumir una parte menor de las pérdidas, ya que estos eventos no fueron lo suficientemente costosos como para activar el exceso de los contratos de Daños. “Las pérdidas para las reaseguradoras generalmente se limitan al facultativo, por el riesgo y por los tratados de reaseguro en su cuota parte proporcional", se apunta.

En el caso de Estados Unidos, "esto se debe en parte al aumento de las retenciones por parte de entidades de seguro directo en los últimos años, debido a que la mejora de las posiciones de capital ha permitido a las aseguradoras retener más riesgo”.