La Asamblea General Anual de Socios de AGRUPACIÓ MÚTUA, celebrada el pasado jueves en Barcelona, aprobó las cuentas anuales del ejercicio de 2008 y la gestión del Consejo de Administración. La aseguradora cerró el pasado ejercicio con un resultado consolidado negativo de 13,5 millones de euros, por el impacto negativo del negocio inmobiliario, debido al efecto principal de su participada AMCI Habitat, además de la evolución de los mercados financieros. La positiva aportación de 13 millones de euros del negocio asegurador y de las actividades de servicios complementarios no fue suficiente para compensar estos impactos negativos.

En su discurso a los socios, el director general de AGRUPACIÓ MÚTUA, Ricard Crespo, reconoció que, pese a las dificultades del mercado en un momento como el actual, la mutua está trabajando en la implementación del nuevo plan estratégico que pasa por priorizar la actividad aseguradora y por conseguir el crecimiento a través de una rentabilidad ajustada a la esencia mutual de la entidad. El objetivo fijado es el desarrollo corporativo focalizado en las líneas de negocio de previsión personal, así como trabajar en el desarrollo de los sistemas de información y gestión de la entidad y en la definición de un posicionamiento estratégico competitivo y diferencial.

Nuevos vocales del Consejo

La Asamblea de Socios también acordó el nombramiento y la reelección de varios vocales del Consejo de Administración. Se aprobó la reelección de Enric Permaneces y el nombramiento de Vicente Soto y María Teresa de Gispert, en sustitución de Nicolás Pachán y Xavier Plana, que este año acababan su mandato.

También ratificó el nombramiento efectuado por cooptación del vicepresidente, Miquel Navas Moreno, y se nombró a Ernst & Young como nuevo auditor de las cuentas de la entidad y del grupo consolidado.