Reguló así por primera vez la figura del corredor y de las corredurías de seguros y también cambió el término “producción” de seguros por el de “mediación”.

Fue una de las leyes más trascendentales que ha marcado la historia moderna del Seguro español. Consciente de su importancia, Inese ha organizado una jornada que analizará el proceso de adaptación a una nueva realidad social: el paso de Mediación a Distribución de Seguros explicándose las implicaciones y modificaciones que esta norma introdujo en el sector. Contará con la intervención y moderación de los profesionales que participaron directamente en el desarrollo de la misma.

Como se describirá, el cambio que introdujo fue del tal calibre que, por primera vez, se pedía a los corredores/corredurías de seguros una póliza de RC y Caución, lo que obligó –dado que en el mercado español no había experiencia en la cobertura de este tipo de riesgos- a crear una Agrupación de Interés Económico (conocida como Pool de RC de Corredores y Correduría de Seguros), integrada por la mayor parte de las compañías que en ese momento operaban en el mercado español. Era entonces el paso necesario para que los corredores y corredurías pudieran suscribir el riesgo, estableciéndose  una garantía mínima de 200 millones de pesetas (1,2 millones de euros), calificada como “una barbaridad” por muchos corredores.

La Ley fue, además, el origen de la colegiación voluntaria ya que eliminó la obligación de que los medidores titulados tuviesen que estar colegiados; no sólo supuso un duro golpe para el Consejo General sino que contribuyó a la proliferación de asociaciones. Asimismo fue el germen del nacimiento del registro oficial de  corredores, cuyo control recayó en la DGSFP, y del inicio de las transferencias de competencias en materia de seguros y mediación a las CC.AA, entre otros aspectos.

En definitiva, la Ley 9/92 ha sido la base sobre la que se ha desarrollado la Mediación de Seguros profesional en nuestro país.