En el caso de China, la región respondió adecuadamente a los estímulos regulatorios que avivaron la inversión durante el primer trimestre, creciendo cerca del 7,3%, mientras que la Eurozona lo hizo al ritmo de 2,3%, el mayor registrado desde el inicio de este ciclo. España y Alemania fueron los principales países grandes de la región que contribuyeron a su crecimiento, aunque no fue despreciable la contribución de Francia e incluso la de Italia.

Este panorama económico es el que dibuja la actualización del informe "Panorama económico y sectorial 2017: Perspectivas hacia el tercer trimestre", del Servicio de Estudios de MAPFRE. En él se pone de relieve que “la actividad global continuó acelerándose a un ritmo cercano al 1% durante el segundo trimestre de 2017, aunque con signos recientes de estabilización. Este dato ratifica e incluso pone riesgos al alza en nuestra previsión de crecimiento global, la cual es moderadamente superior al 3,1% para 2017, con una aceleración en la aportación a la actividad económica de parte de los mercados desarrollados que ubicamos ya en el entorno del 2%, mientras que la de los mercados emergentes se mantiene estable en un 4,5%”.

En general, los indicadores de expectativas siguen siendo más benignos de lo que apuntan los indicadores reales, toda vez que se aprecian mejoras sustanciales en el comercio mundial, en la inversión en equipo, y en el residencial en algunos países. “Esperamos que estas mejoras se trasladen a las cuentas nacionales durante la segunda mitad de año. Contrasta cierta moderación de la actividad en los Estados Unidos frente a una Eurozona más dinámica, en tanto que China mantiene la actividad según su agenda de desaceleración muy gradual. Por su parte, la actividad económica entre el bloque de los mercados emergentes permanece moderada y mixta, y muy dependiente de las recuperaciones cíclicas de Brasil y Rusia, el efecto de la política económica de Estados Unidos en México, la resiliencia pese a la heterodoxia política en Turquía y Filipinas, y la recalificación crediticia de Indonesia”, afirma MAPFRE.

España mantiene el dinamismo de la actividad económica

En el caso de España, la anticipada desaceleración de la actividad económica parece posponerse con un sesgo al alza en el primer trimestre de 2017. La confianza, las condiciones monetarias laxas y la creación de empleo (+500.000 en lo que va de año) seguirán impulsando un crecimiento cercano al 0,9% en el primer trimestre del año, lo que apuntala la previsión para el conjunto del año en torno al 3,1% (el más alto de la Unión Europea) apoyado en una creciente participación de la inversión residencial, de equipo y una creciente aportación del sector exterior (tanto bienes como servicios) en un contexto en el que el consumo muestra una elevada resiliencia tras recuperarse del bache del trimestre pasado.

No obstante, aunque aún robusto, existen ciertos indicios de agotamiento en determinados vientos de cola, lo cual anticipa una ligera desaceleración del crecimiento de la economía española con respecto al año pasado. “Especialmente importantes son los límites al crecimiento del consumo, dado el aumento de la inflación que limita el crecimiento salarial real, y dada la previsible menor laxitud fiscal (el déficit publico presupuestado en los presupuestos generales del Estado es de 3,1% del PIB frente al 4,3% anterior, por lo que el impulso fiscal será cero)”, matiza el informe de la aseguradora.

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