Así, según los datos provisionales de la Dirección General de Tráfico (DGT), no se logra parar la cifra alcista registrada en los meses de julio de los últimos años: 107 personas fallecieron en siniestros en carretera en 2014; 113, en 2015; y 124 en 2016, aunque el peor dato fue en julio de 2011, con 172 víctimas contabilizadas. En total, 667 personas han muerto en las carreteras españolas en los siete primeros meses de este año, 51 más que en el mismo periodo del año pasado.

El intento por reactivar la lucha contra la siniestralidad vial en España continúa de este modo sin surtir efecto. Como denuncia el presidente de la asociación DÍA, Francisco Canes, "la siniestralidad se está disparando, se le está yendo de las manos a Tráfico". Insiste en que hay una parálisis de las políticas de seguridad vial impulsadas desde la DGT, a lo que hay que sumar una reducción de las inversiones en carreteras.

Por su parte, la DGT apunta a dos factores como claves en el aumento de esta siniestralidad: el envejecimiento del parque móvil español -los vehículos que circulan por España han pasado de tener una edad media de 8 años en 2007, antes de la crisis, a 11,2 en 2014, según los datos la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac)-, y el segundo: ha aumentado la circulación. En 2015 se registraron 373 millones de desplazamientos de largo recorrido, frente a los 354 millones de 2013. En este sentido, la DGT espera para agosto alrededor de 43 millones de desplazamientos, mes en el que se realizará una campaña de control de velocidad y otra de alcohol y drogas para intentar reducir el número de accidentes.