Esperamos que la volatilidad se mantenga durante las próximas semanas debido a las tensiones comerciales, las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, la subida del precio del petróleo, el ruido de las políticas de los bancos centrales y la incertidumbre vinculada a la política fiscal italiana.

Creemos que los inversores deben mantener un enfoque defensivo en Renta Fija. Los argumentos a favor de un sesgo hacia una duración corta están retrocediendo a nivel global y especialmente en Estados Unidos, donde el yield del bono del Tesoro a 10 años se ha incrementado, alcanzando un máximo de siete años. Por tanto, pensamos que añadir un poco de exposición a duración podría ser beneficioso en un ciclo económico más maduro.

Además, como esperamos unas condiciones financieras más estrictas en este punto del ciclo, los inversores deberían reducir el riesgo de crédito y poner el foco en la calidad de los valores y la gestión de la liquidez. Se mantendrán probablemente las divergencias y la fragmentación tanto en los mercados desarrollados, con buenos datos económicos en Estados Unidos, frente a una desaceleración en el resto del mundo; como en los emergentes, dada su vulnerabilidad externa. Este entorno seguirá siendo favorable a jugar activamente operaciones de valor relativo con un enfoque global.

Deuda Pública de mercados desarrollados

El mayor contribuyente al aumento del yield americano no ha sido la inflación, sino el crecimiento del PIB real, así como un aumento de la prima de plazo. Creemos que la Fed, dispuesta a evitar un sobrecalentamiento, ejercerá una presión alcista sobre los yields americanos, pero vemos solo un aumento estructural limitado desde los niveles actuales.

En la Eurozona, la incertidumbre por la situación presupuestaria italiana seguirá afectando a la prima de riesgo del bono italiano y marginalmente a otros bonos periféricos, sobre los que hemos adoptado una visión “neutral”.

Crédito

Seguimos recomendando poner el foco en la calidad. En Europa el sector financiero sigue ofreciendo algunas oportunidades, también en deuda subordinada. En investment grade americano, preferimos bancos, seguros y sector energético. Seguimos favoreciendo los préstamos como una fuente de retornos constante en comparación a los bonos high yield.

Deuda emergente

Con un dólar fuerte y subidas de tipos americanos, la deuda emergente se mantiene bajo presión. Vemos espacio limitado para una compresión de spreads a corto plazo, tras el rebote de septiembre. A medida que las historias específicas de países pierdan protagonismo en medio de ajustes económicos y políticos, la clase de activo puede ofrecer oportunidades atractivas para rentas y carry con un horizonte de inversión a largo plazo, pero la volatilidad se mantendrá elevada.

Siendo selectivos, algunos bonos emergentes denominados en dólares podrían ofrecer primas de yield sin exposición a divisa y presiones inflacionistas. Preferimos el sector de la energía, dada la subida del petróleo, y el área GCC (Consejo de Cooperación del Golfo) para beneficiarse de su inclusión en los principales índices.

Divisas

Nos mantenemos positivos respecto al dólar, apoyado por el crecimiento global y la inflación al alza, pero cautelosos sobre la libra esterlina en ausencia de acuerdo sobre el Brexit y sobre las divisas emergentes, vulnerables a la guerra comercial.