En los últimos dos años y medio, explica A.M. Best en su trabajo, las catástrofes naturales acontecidas en todo el mundo han causado aproximadamente 190.000 millones de dólares en pérdidas aseguradas. Para las reaseguradoras globales, estos eventos han supuesto un lastre para sus ganancias, pero los balances en general se han mantenido firmes.

“Con este panorama, el reto del mercado es gestionar la acumulación de pérdidas por catástrofes globales, pues desde 2008 las reaseguradoras viene haciendo frente a numerosos obstáculos debido a una economía global debilitada: deterioro en los rendimientos de las inversiones que, además, han sido más volátiles; oportunidades de crecimiento que se han visto reprimidas; aumento de las retenciones por parte de los clientes; y competitividad en precios.

LLEGAN MÁS DE 45.000 MILLONES DE CAPACIDAD ADICIONAL

El informe de la agencia también pone de manifiesto que otro obstáculo al que deben hacer frente las reaseguradoras es el capital de terceros. Con un exceso de capacidad frecuente entre los reaseguradores tradicionales, el precio fijado por el mercado es muy competitivo. Mientras que los mercados de capitales han proporcionado históricamente capacidad para riesgos de No Vida, en general en forma de bonos catástrofe, así como garantías para pérdidas y otras estructuras garantizadas, ahora parece que la tendencia de inversores, gestores de activos y bancos apunta más hacia las capas más bajas de los programas de catástrofes, así como a otros negocios especializados y de RC.

A.M. Best recuerda que, tal y como han puesto de manifiesto varios corredores de reaseguros, la capacidad adicional que ha entrado en el mercado de reaseguro ha llegado hasta los 45.000 millones en los últimos años, lo que representa un 14% del límite actual global de daños. “Fondos de pensiones, ‘hedge funds’ y demás inversores buscan una rebanada más grande del pastel atraídos por rendimientos relativamente favorables y por el riesgo correlacionado que ofrece el negocio de reaseguro. Podría acrecentarse el verdadero apetito del reaseguro del capital de terceros ya que, según se observa en la industria, el capital está entrando de forma metódica y precisa, no a ciegas”.