Abarca consideró que es necesario llevar a cabo modificaciones estructurales que afecten, por ejemplo, a la organización de la actividad asistencial y las compras, políticas de contratación de personal y nuevos criterios de colaboración con el sector privado. “La verdadera colaboración público-privada es aquella que contempla el aprovechamiento de los recursos públicos y privados en base a la libertad de elección del paciente, como el doble aseguramiento o el modelo de las mutualidades”,  afirmó.

Además, alertó de que, de no adoptar medidas, cuando finalice la crisis, los problemas que venían generando déficit y desviaciones presupuestarias en el sector seguirán ahí. “En el proceso de definición estratégica sobre el Sistema Sanitario actual deberían participar todos los grupos de interés y, entre ellos, el de la Sanidad Privada, que sigue aportando valor y cumpliendo con un papel esencial en términos de calidad, innovación, eficiencia, solvencia y sostenibilidad”, indicó.

En este acto, Lluís Monset, director general de la ACES, recordó que casi dos millones y medio de personas tienen seguro sanitario privado en Cataluña, es decir, el 32,8% de su población. “Sin lugar a dudas, estos datos son muestra del peso extraordinario del sector privado, colaborando y ahorrando recursos al sistema público y generando empleo y riqueza en el conjunto de la economía”.