Fundada en agosto de 2015, de la mano de Tono Brusola y Álvaro Luna, expertos del sector de las telecomunicaciones e inmobiliario, respectivamente, el objetivo es poner a punto los inmuebles adquiridos para alquilar y, una vez alcanzado el precio objetivo de venta, desinvertir.

Así, según explican los impulsores del proyecto, la rentabilidad en Housers está compuesta por dos variables: el alquiler y la revalorización del bien inmueble a lo largo del tiempo. El inversor consigue un flujo de ingresos mensual desde la puesta en marcha del alquiler en forma de dividendos.

La seguridad de la inversión y las operaciones está garantizada porque el dinero de los inversores queda depositado en una cuenta segregada de la entidad de pago Lemon Way. Housers no tiene acceso al dinero invertido en los proyectos. La información de cada oportunidad de inversión es presentada de forma completa y transparente, ahorrando al inversor horas de visitas de inmuebles, análisis de viabilidad, contratación y ejecución de reformas, gestión del alquiler y posterior venta para obtener la rentabilidad objetivo.