También se comentó el acrónimo ‘Vuca’ (Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity), el cual hacer referencia a cuatro palabras que caracterizan el mundo en el que vivimos: volatilidad, por la rapidez con la que se producen los cambios; incierto, por la incertidumbre que generan los cambios; complejo, por su ambivalencia; y ambiguo, porque es complejo detectar patrones.

Ante un mundo como este, indicó, surge una ley que mantiene que “una persona, empresa y sociedad aprenden a la misma velocidad que se producen los cambios del entorno o, de no ser así, quedan desplazados”. Por eso, indicó, “hemos entrado en la sociedad del aprendizaje, no estamos ya en la del conocimiento”, aconsejado la lectura del libro La creación de la sociedad del aprendizaje.

Los cambios, dijo, se producen en tres niveles: en el producto; en las organizaciones; y en el cliente. “Vamos a tener que empezar de nuevo todo, a resetear, cambiando continuamente para adaptarnos al entorno”. Destacó que “los mediadores se han encontrado con los comparadores que les hacen muchísima competencia”. “Una de las cosas que parecía que solo un corredor podía hacer era asesorar. Si ahora lo hace un comparador, esa parte del mercado la hace un competidor ahora”, añadió.

En su opinión, “solo sobrevivirán las profesiones que tengan el centro en el trato personal con las personas”, y concluyó: “Veo pesimismo en su profesión, pero se puede ser optimista apostando por el talento” y añadió que “el talento no está al principio, sino al final de la formación”.

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