Actualidad Aseguradora América Latina’ (en adelante ‘A.A.A.L.’).- ¿Qué balance hace del desempeño del mercado asegurador en la región Andina en 2015 y en lo que va de año?

Jorge Botero.- En el contexto de desaceleración económica de la región, la devaluación de las monedas locales y las mayores tasas de inflación asociadas han aumentado los índices de siniestralidad, que ha mermado los márgenes operativos y financieros. De acuerdo con el informe de Fitch Ratings sobre el desempeño del mercado asegurador latinoamericano en 2015 y perspectivas para 2016, a pesar del lento crecimiento o inclusive recesión de las principales economías de la región, de la devaluación de las monedas locales y las tasas de inflación, las expectativas siguen siendo relativamente buenas.

Para la calificadora, el reciente aumento de las tasas de interés en varios países de la región podría ayudar a que los portafolios de inversión de las aseguradoras sean más rentables. Ambiciosas iniciativas de inversión pública en infraestructura, el lanzamiento de nuevos productos o formas de distribución masiva deberían contribuir a un adecuado crecimiento de los mercados aseguradores de la región. Fitch Ratings pronostica que el crecimiento de las primas de seguros aumente en torno a un 6% o 7% en 2016.

‘A.A.A.L.’.- ¿Cuáles son las perspectivas del Seguro en la región para los próximos años y los mercados con mayor potencial de crecimiento? ¿Y los retos de futuro?

Jorge Botero.- Como destacan Roberto Junguito y Hernando Rodríguez en el libro publicado por Fundación Mapfre Historia de FIDES, Federación Interamericana de Empresas de Seguros (2015): “América Latina ha presentado importantes progresos en el incremento de su participación en el mercado de seguros mundial, con un crecimiento del 134,6% entre 1996 y 2012. De esta manera, la región ha sido la de mayor crecimiento en términos de participación en el mercado de seguros mundial. Sin embargo, si se compara el crecimiento de la participación en el PIB mundial, América Latina creció un 20,2%, por debajo del 25% del bloque América Latina – Asia – África”.

El común denominador para todos los países de la región Andina indica que se espera un crecimiento moderado en el consumo de seguros, debido a un esfuerzo por aumentar los niveles de producción y de consumo de bienes. Adicionalmente, las oportunidades, en este caso, se encuentran en nichos de mercado no explotados, en los seguros de personas y en la apertura de alternativas de inversión en América Latina.

Jorge Botero, Vicepresidente Tercero y Presidente de la Región Andina de FIDES‘A.A.A.L.’.- ¿Qué ramos presentan mejores perspectivas de desarrollo y por qué?
           
Jorge Botero.- En principio, uno de los desafíos que tendrá que enfrentar la industria aseguradora latinoamericana está relacionado con el ambiente político que enfrentan los países de la región.

En el caso de Ecuador, Bolivia y Perú, los seguros de vida y seguros colectivos posiblemente presenten un mayor impulso.

Adicionalmente, el ‘Informe del Mercado de Seguros de Latinoamérica y el Caribe 2015’ de MARSH reporta alzas en las primas de salud en Venezuela, las cuales aumentaron hasta en un 30%.

Para este año, la industria aseguradora colombiana posee un gran potencial para crecer. Las expectativas de algunos de los principales ramos de la industria están atadas a variables macroeconómicas, como es el caso del empleo, importante para los seguros de vida y los ramos de la seguridad social; a la tasa de cambio y la venta de vehículos nuevos, en el caso del seguro de automóviles; y al crédito hipotecario y de consumo para los seguros de vida y de incendio y terremoto.

Para los seguros de cumplimiento, responsabilidad civil y los ramos de ingeniería, se esperan crecimientos importantes, dadas las concesiones de 4G, además del aporte de seguros que tradicionalmente han sido de baja explotación pero que recientemente han mostrado una evolución importante, como el agropecuario, el de crédito y el de desempleo.

“Es importante contar con un ambiente regulatorio propicio”

‘A.A.A.L.’.- Cuáles son los aspectos regulatorios que más preocupan o deben mejorarse en su región?

Jorge Botero.- Es tarea fundamental revisar las barreras regulatorias que existen en cada uno de los países y que dificulten la penetración del mercado asegurador, específicamente, en materia de seguros inclusivos o seguros comercializados en canales tecnológicos. Por otro lado, existe un reto en las normativas de los países de esta región relativa a dos aspectos: el primero, actualización de las normas de solvencia a las tendencias internacionales, concretamente a Solvencia II. El segundo, la actualización de los sistemas contables a las normas NIIF, Normas Internacionales de Información Financiera.

‘A.A.A.L.’.- Hablando de los seguros inclusivos, ¿qué acciones se deberían llevar a cabo para que estos productos reciban un impulso?

Jorge Botero.- Consideramos que para impulsar los seguros inclusivos, sobre todo aquellos orientados a ofrecer protección a mercados desatendidos y parcialmente atendidos, es importante contar con un ambiente regulatorio propicio, una oferta adecuada de productos que agreguen valor al consumidor y una demanda empoderada.

Entre otros aspectos, es necesario habilitar canales para la comercialización y el recaudo de primas, propender por la idoneidad de la fuerza de ventas de seguros inclusivos, habilitar el uso de la tecnología para diferentes operaciones, proveer los medios para verificar la aceptación del contrato de seguros, la educación del consumidor y el acceso a información para la tarifación.

‘A.A.A.L.’.- ¿Harían falta incentivos fiscales y medidas legales para el desarrollo del Seguro en su región? ¿Cuáles?

Jorge Botero.- Más que crear nuevos incentivos fiscales, se debe velar porque permanezcan los que en la actualidad existen. En efecto, las situaciones económicas de nuestros países llevan a que permanentemente se estén haciendo reformas tributarias, y allí se pueden generar impactos negativos para el desarrollo del seguro. Por ejemplo, en Colombia el seguro de salud está gravado con un impuesto a las ventas inferior a la tarifa general, que es del 16%.