Esta sesión, moderada por el secretario general de IDIS, Juan Abarca, ha reunido a diferentes profesionales del ámbito financiero, como José Enrique Devesa, profesor de la Universidad de Valencia y miembro del Comité de Expertos sobre pensiones impulsada por el Gobierno, que describió los dos índices a partir de los cuales se calcularán las futuras pensiones: el Factor de Equidad Intergeneracional (FEI) y el Factor de Revalorización Anual (FRA). Sobre el primero, destacó, como “buena noticia”, que su valor será menor que uno y que se espera que este produzca una disminución de la pensión inicial de un 0’5%-0’6% cada año y que, “a legislación constante, basta con que la base reguladora crezca en términos reales por encima del FEI para que la pensión inicial aumente en términos reales, que es lo que ha ocurrido en los últimos años”.

En relación al FRA, Devesa señaló que, para que las pensiones no sufran oscilaciones importantes “los ingresos deben ser igual a los gastos, con lo que se asegura evitar problemas en el ciclo económico y que no haya problemas de sostenibilidad”. La previsión de este experto es que “la pensión inicial no baje mucho por la aplicación del FEI (0,31% anual), aunque sí que puede descender su valor por la entrada en vigor en su totalidad en 2027 de la Ley 27/2011 y por otras medidas futuras”. Aunque, como apuntó, “es difícil saber la pensión que nos puede quedar”, aconsejó “elegir la mejor alternativa de inversión entre planes de pensiones y planes de previsión de asegurados, planes individuales de ahorro sistemático, hipotecas inversas u otros productos financieros o de seguros”.

EL MODELO BRITÁNICO

Por su parte, Dave Hodges, director de Relaciones con el Cliente y Servicios de ZURICH CORPORATE SAVING, describió el sistema británico de pensiones, del cual dijo que “es sostenible porque tiene un coste bajo, el 5,4% del PIB, en relación a sistemas más generosos, como los de Francia, Italia o España, aunque también necesita cambios”. Reino Unido comparte con España el envejecimiento progresivo de su población lo que provocará que el sistema de pensiones “sea financiado cada vez por menos trabajadores”. “Necesitamos un sector privado potente”, remarcó.

Incidió en las soluciones para hacer frente a las necesidades de un país donde la esperanza de vida “aumentará mucho en los próximos 25 años” y que pasan por diferentes medidas, “alguna no muy popular”. Destacó los “beneficios de una tasa plana”, en lugar de los dos niveles de aportaciones del trabajador a su futura pensión –un pago semanal y una aportación estatal en función de lo que gane-, lo cual crearía “una plataforma estable para el ahorro privado y más incentivos a ese ahorro”.

LA FINANCIACIÓN DE LA DEPENDENCIA

A continuación, Adelina Comas, Investigadora de la London School of Economics, analizó la financiación de la dependencia, apuntando como la “mejor arma” contra las dificultades económicas que puedan tener los enfermos dependientes “la reducción de la necesidad de dependencia trabajando en la prevención de enfermedades crónicas, incluso presentando incentivos a estas iniciativas y centrándose en el gasto y en los resultados”.  

Reconoció que asegurar el riesgo de dependencia es “una buena idea”, a la vez que manifestaba el poco éxito que este tipo de seguros está teniendo en España, donde apenas hay 20.000 pólizas suscritas. La incertidumbre sobre el número de personas en situación de dependencia y el coste que supone, el marco regulatorio poco claro y desfavorable, el coste de las primas o la falta de confianza en las aseguradores fueron apuntadas por esta experta como las principales “barreras” que hacen que las personas no suscriban las diferentes modalidades de seguros existentes.

PROTAGONISMO INDIVIDUAL

José Antonio Iglesias, vicepresidente del Área de Financiación de Servicios a las Personas de Edad&Vida y director de Marketing y Desarrollo de Negocio de VIDACAIXA, cerró la sesión incidiendo en la necesidad de “generar espacios de reflexión, tanto del legislador como de la propia sociedad,” ante la perspectiva de que “en 10 años haya más pensionistas que cotizantes”. Esto hará que “nos tengamos que preparar individualmente” para complementar unas pensiones del Estado que “no supondrán un apoyo tan alto como hasta ahora”. “Es complicado proyectar qué pasará con las pensiones. Irán subiendo pero, con la desaceleración de su importe, las medias serán del 60% de cobertura y no del 80%. Y esa diferencia con lo que necesitará cada persona hay que cubrirla”, indicó.

Algunas de las ideas aportadas por el ponente para hacer frente a estas incertezas sobre el futuro de las pensiones fueron incentivar con exenciones fiscales la renta vitalicia, que considera “el producto idóneo para complementar ingresos”; un buen trato fiscal así como incentivar la licuación del patrimonio mobiliario; los planes de pensiones o incentivar un sistema de previsión social en forma de renta vitalicia o temporal de muy larga duración.